Hace unas semanas, explicamos en ElCaso.com el caso de un concesionario de Vilanova i la Geltrú que, supuestamente, se dedicaba a estafar a sus clientes, fingiendo que les compraba coches y luego dándoles excusas para no hacer el pago cuando ya se habían quedado con el vehículo. En aquel momento, se sabía que al menos once personas habían denunciado haber sufrido estafas por parte del mismo individuo, por un coste total de unos 215.000 euros, pero desde que se conoció el caso, el número ha crecido. Julián García, una de las supuestas víctimas, ha contactado con ElCaso.com a través de nuestro buzón, que permite que los lectores —si quieren, de forma anónima— nos hagan llegar cualquier información que tengan para que nosotros podamos investigarlo. El hombre ha explicado su caso personal, en el que denuncia que se vio engañado por F., el propietario de la empresa Vehículos de Ocasión, y que, meses más tarde, todavía no ha podido recuperar ni un céntimo.
Para Julián, según explica, todo empezó el día 29 de abril, cuando decidió comprar una furgoneta por 26.500 euros que había visto anunciada a través de Wallapop. Denunciante y supuesto estafador contactaron, se entendieron y acordaron la compraventa. Antes de hacer ningún pago, Julián revisó bien toda la información, para asegurarse de que los datos fueran correctos y todo estuviera en orden, ya que era la primera vez que se gastaba tanto dinero en una compra en línea. Después de verificar toda la información, llegaron a un trato: Julián, residente en Burgos, compraba la furgoneta y, al cabo de una semana, un camión se la entregaría en su casa. Al final, sin embargo, según explica el hombre, la compra no salió como se esperaba.
Una entrega que nunca llega
Los días fueron pasando sin novedades y, cuando ya hacía una semana del trato, la furgoneta no llegó. Tanto Julián como sus hijos pequeños se llevaron una decepción, ya que esperaban con ansias la llegada del nuevo vehículo. El hombre contactó con F., pero, según explica, este le aseguró que se trataba de un pequeño retraso que seguro se solucionaba en un abrir y cerrar de ojos. Los días continuaban pasando; los niños esperaban en la puerta de casa para ver la nueva furgoneta, pero el vehículo nunca llegaba. Mientras tanto, el supuesto estafador continuaba ofreciendo excusas. Finalmente, según ha explicado Julián a ElCaso.com, le dijo que el envío lo hacía otra empresa, Auto Motor Sport Garaje KM13 —también propiedad de F.—, pero cuando Julián llamó para comprobarlo, le dijeron que no les constaba nada al respecto.
Julián volvió a contactar con su supuesto estafador y, ante las quejas del denunciante, este le propuso una nueva solución para acabar de una vez por todas con esta pesadilla. F. le dijo que él reclamaría que le devolvieran la furgoneta y le devolvería el dinero a Julián; de esta manera el cliente recuperaría el dinero y el problema de la furgoneta ya sería para el vendedor. La oferta parecía generosa y responsable, pero se trataba de un nuevo engaño, según Julián. El vendedor contactó con Julián otra vez para decirle que ya había hecho la transferencia, y le envió un justificante de Banco Sabadell —a pesar de que el pago se había hecho por otra plataforma— que lo demostraba para dejar tranquilo al denunciante. Este justificante, sin embargo, era una falsificación; una estrategia que también han sufrido otras víctimas, según las denuncias.
Denunciado por estafa
De nuevo, pasaban los días y Julián afirma que no recibía ni el dinero ni la furgoneta. F. se defendió, diciendo que esperaba respuesta del banco, pero Julián, harto de tantas excusas, decidió que ya había tenido suficiente, fue a la comisaría de la Policía Nacional y denunció al vendedor por un delito de estafa. El denunciante avisó de esta denuncia al supuesto estafador, y este, sorprendentemente, continuó hablando con Julián, dando la cara e intentando embaucarlo con nuevas excusas, según afirma el hombre. Lo que más sorprendió a Julián, según explica a ElCaso.com, fue que el supuesto estafador no se escondía. Le había dado su nombre real, había hecho videollamadas con él e incluso le había enviado los datos del DNI. Este comportamiento, tan poco habitual en los ciberdelincuentes, hizo que Julián se fiara de él.
Día tras día, el denunciante estaba pendiente del tema, y, según explica, incluso fue desde Burgos hasta Vilanova i la Geltrú para hablar personalmente con F., pero el concesionario estaba cerrado. El supuesto ladrón, durante todo este tiempo, continuaba contactando con Julián para darle nuevas excusas, para intentar convencerlo de que no lo estaban estafando, según afirma Julián. Indagando por Wallapop, explica el denunciante, vio que el perfil de F. había sido eliminado por las denuncias de estafa, pero este utilizaba otra cuenta para continuar vendiendo —o haciendo ver que vendía— coches con un nombre falso.
En retrospectiva, dice Julián, empezó a notar detalles que indicaban que lo estaban engañando, como el justificante de Banc Sabadell cuando el pago se había hecho por otra plataforma, pero ya no había nada que hacer. Perder el dinero ya había sido una experiencia claramente desagradable, pero, según ha explicado a ElCaso.com, lo que más lo agotaba mentalmente era el hecho de tener que pasarse los días hablando con el supuesto estafador. Finalmente, el día 12 de agosto, decidió que ya no se comunicaría más con él y que dejaría el caso en manos de su abogado. Hoy día, dice, todavía no tiene ninguna novedad sobre el caso, no ha recibido ni el dinero ni la furgoneta, y tampoco se sabe nada de cuándo podrá ir a juicio.
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