Los ciberdelincuentes han aprendido todas las técnicas posibles para ponerse en contacto con sus víctimas y hacer que se crean una mentira sin que, en ningún momento, sean conscientes de que podría tratarse de una ciberestafa. Los correos impersonales, llenos de faltas de ortografía o incluso en idiomas que nadie entiende, donde se evidenciaba fácilmente que alguien nos quería robar han quedado atrás y ahora, los ladrones, antes de ponerse en contacto con la víctima, buscan toda la información posible para hacer que todo parezca real.

Las nuevas tecnologías, como la irrupción de las redes sociales o la inteligencia artificial, no ayudan en absoluto a protegerse. Sin quererlo, en plataformas como Instagram o Tinder ponemos mucha información nuestra que, realmente, no sabemos quién lee al otro lado de la pantalla y que después puede caer en redes criminales. Otra manera que tienen los delincuentes de obtener información nuestra es mediante ataques informáticos a las bases de datos de las empresas de renombre, sean públicas o privadas, para obtener toda la información posible.

¿Cómo protegerse?

Muchas veces, como nuestro interlocutor acierta muchas cosas relacionadas con nuestra vida privada —por ejemplo, nuestra dirección, o incluso el DNI— nos confiamos y no pensamos que, al otro lado de la línea del teléfono, puede haber alguien que solo desea vaciarnos la cuenta corriente.

Es por eso que los expertos en ciberseguridad alertan de no fiarse nunca de ninguna llamada, especialmente de aquellas que vengan de teléfonos no oficiales, ni de aquellas que nos pidan hacer un pago antes de un determinado tiempo ni aquellas que prometen regalos. La mejor manera de protegerse es usar el sentido común y, en caso de tener dudas, es mejor colgar y ponerse en contacto con el departamento de atención al cliente.

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