Los Mossos d'Esquadra han cazado a un hombre de 44 años buscado en Noruega por pertenecer, supuestamente, a una organización criminal que se dedicaba a prostituir mujeres vulnerables que captaban en el extranjero. La detención se realizó el pasado 25 de septiembre en Barcelona, después de una investigación que reveló que el hombre había estado escondiéndose en Catalunya moviéndose por todo el territorio, cambiando constantemente de hotel. Gracias a la identificación de una persona de su entorno, los agentes del Grupo de Investigación Internacional de Fugitivos (GRIF) pudieron localizarlo y detenerlo.
Las autoridades noruegas habían emitido una orden europea de detención y entrega (OEDE) contra este hombre —cuya nacionalidad los Mossos d'Esquadra, en su habitual exceso de celo, no han confirmado— a quien relacionan con una red de prostitución y tráfico de seres humanos que operaba principalmente en la localidad de Lillestrøm, al sureste del país nórdico. Según las pesquisas de la policía noruega, los integrantes de esta mafia buscaban mujeres en situación de especial vulnerabilidad en países de Europa del Este y de Latinoamérica, las captaban ofreciéndoles trabajo estable y, una vez en Noruega, las obligaban a prostituirse.
La organización se encargaba de proveer el alojamiento a las víctimas, así como los apartamentos donde debían prestar los servicios sexuales. Las tenían completamente controladas, a lo que también contribuía el hecho de que no hablaban el idioma, no disponían de recursos económicos propios y no tenían ninguna vinculación previa con Noruega. Estas limitaciones las mantenían ligadas a los proxenetas, ya que, en muchos casos, tenían hijos pequeños u otros familiares en sus países de origen a los que debían mantener enviándoles dinero periódicamente.
Se enfrenta a una condena de 28 años de cárcel
Cuando se tuvo conocimiento de que el hombre podía estar escondiéndose en Catalunya, los Mossos d'Esquadra pusieron en marcha una investigación para localizarlo. Según parece, el hombre ya había sido identificado en varias ocasiones, pero siempre daba una dirección de Barcelona que resultó ser falsa, y esto complicó su localización. Finalmente, lo pudieron detener después de encontrar un coche de alquiler de alta gama que vinculaban con él; cuando bajó del vehículo, los agentes lo pararon y arrestaron.
El hombre ha pasado ya a disposición judicial y está a la espera de ser entregado a las autoridades de Noruega, donde se enfrentará a una condena de hasta 28 años de cárcel, dieciséis de los cuales corresponden a delitos relacionados con la criminalidad organizada, y doce al proxenetismo.
