Los Mossos d'Esquadra detuvieron a dos hombres acusados de robar en el interior de tres coches que circulaban por la autopista AP-7. Los hechos tuvieron lugar este jueves, 8 de enero, a la una y media, cuando la policía catalana recibió un aviso por parte de testigos que alertaban haber visto a los conductores de un vehículo Mini que hacía gestos a tres conductores para que se detuvieran en el arcén de la carretera. Los agentes de la Unitat de Trànsit, que sabían que en el momento del aviso los individuos estaban en el punto kilométrico 184 de la autopista, a la altura de Sant Sadurní d'Anoia, en Barcelona, cogieron las descripciones facilitadas por los testigos y consiguieron localizar el coche sospechoso.
Los agentes consiguieron detener el Mini cuando salía de la autopista en Vilafranca del Penedès, a quince kilómetros de distancia. La policía catalana los identificó y, en el registro del coche, encontraron documentación y dinero que no eran de los dos individuos y que habían robado anteriormente a los conductores de otros coches. Ante estos hechos, los agentes detuvieron a ambos hombres, de 28 y 33 años. Según ha podido saber ElCaso.com, el más joven es nacido en Serbia, acumula muchos antecedentes policiales y la policía lo acusa de ser el supuesto autor de los delitos de hurto y conducción temeraria. El otro, el mayor, es nacido en Albania y, a los pocos antecedentes policiales que acumula, se suma ahora el de ser el supuesto autor de un delito de hurto.
El método del peruano
Estos dos hombres, que se dedicaban a hacer el agosto por la AP-7, utilizaban el conocido método del peruano. Esta técnica se denomina así en el argot policial porque en Catalunya, en los años 90, la empezaron a utilizar personas nacidas en Perú, aun así, hoy en día, esta modalidad no entiende de nacionalidades y la practican delincuentes de cualquier parte del mundo. Los ladrones, que acostumbran a actuar en pareja circulando por la autopista, hacen señas a la víctima desde su coche, también conductora, para hacerle creer que tiene algún problema en su vehículo. Cuando la víctima detiene el coche y baja, asustada, para ver qué pasa, uno de los dos ladrones se acerca para captar toda su atención. El otro, mientras tanto, aprovecha para entrar en el coche de la víctima y se lleva todo aquello de valor que encuentra al alcance: el teléfono móvil, la cartera, el dinero o incluso documentación importante. Después, cuando han conseguido el botín, los delincuentes vuelven a subir al vehículo y se marchan a gran velocidad buscando una nueva víctima.
