Los meses de verano son el momento preferido de mucha gente para irse de vacaciones, desconectar un poco del trabajo o de los estudios y relajarse. Hay, sin embargo, quienes tienen una idea diferente y, en vez de buscar la calma y la tranquilidad, prefieren salir de fiesta y pasarse días enteros escuchando música y haciendo ruido. Los festivales son la opción preferida de muchos, pero todavía hay quienes deciden montar su propia fiesta sin permisos ni normas, una situación que no gusta a la policía, como ha quedado bien claro este primer fin de semana de agosto en el Pla de Santa Maria, en el Alt Camp.

Problemas con las raves
Hace años que las raves causan problemas en Catalunya: fiestas que pueden alargarse durante días, con música a todo trapo, drogas y ningún tipo de control. Esta vez, sin embargo, los Mossos se han puesto firmes y han hecho todo lo que han podido para conseguir hacer bajar la persiana a los responsables y asistentes de una rave en el Camp de Tarragona. Hacia las cinco y media de la tarde del sábado, el servicio de vigilancia municipal del Pla de Santa Maria alertó a los Mossos de que se estaba haciendo una fiesta no autorizada en una finca rural. Cuando se les avisó, los policías activaron inmediatamente varias dotaciones de la comisaría de Valls. Al llegar al lugar, vieron que estaba cercado por un muro y tenía dos entradas para vehículos. Cuando la policía revisó el espacio, desde fuera por motivos de seguridad, vio que dentro había entre 50 y 70 vehículos con matrículas francesas, italianas, alemanas y españolas. También había una zona de acampada con varias tiendas de campaña y una especie de nave de donde venía la música.
Conductores drogados y bebidos
La zona alrededor de la fiesta estaba llena de vegetación seca, cosa que implicaba un alto riesgo de incendio. Los policías se pusieron las pilas y, para evitar problemas, cortaron los accesos a la finca y bloquearon la entrada de más vehículos. Algunos de los asistentes intentaron aparcar más lejos y acercarse a pie, pero, finalmente, hacia las siete de la tarde del domingo, la fiesta quedó completamente desmantelada y se dio por finalizado el dispositivo policial. Durante el operativo se denunció a tres conductores por conducir bajo los efectos del alcohol, uno de ellos con una posible pena de prisión. También se denunció a cuatro conductores por conducir drogados y, finalmente, se intervino material y 1.295 euros repartidos en cuatro sobres.