La policía ha desarticulado una banda criminal que se dedicaba a crear programas informáticos diseñados para cometer estafas a través de internet. La organización, que tenía ramificaciones en Catalunya —exactamente en Sitges y en Barcelona—, así como en otras partes del mundo, como Francia, Marruecos o Estados Unidos, vendía estos programas a otros delincuentes, que robaban a través de las técnicas de phishing y smishing. Después, para blanquear el dinero que conseguían, invertían en criptomonedas o compraban bienes de lujo.
Crimen como servicio
En la investigación del caso, que comenzó el año 2022, participaron los agentes de la Policía Nacional, coordinados por la EUROPOL, junto con la Unidad de Cibercrimen de Hannover, en Alemania, que detectó un incremento de víctimas que habían sido estafadas a través de internet. Fruto de las gestiones, los agentes descubrieron que los sospechosos se dedicaban a lucrarse con lo que se conoce como Crime as a service —crimen como servicio, traducido al español— un modelo de negocio donde los delincuentes comercializan herramientas, infraestructura o incluso conocimientos a otros delincuentes, que todavía no tienen tanta experiencia.
El grupo criminal tenía actividad en varios países de la Unión Europea —como Alemania, los Países Bajos, el Estado español— y otros países del mundo. La organización criminal diseñaba estos "kits de phishing", con programas y herramientas para estafar a través de internet y los vendía a otros delincuentes a través de canales de mensajería. No solo eso, sino que permitían a los ciberladrones con menos experiencia estafar a cambio de una comisión económica de las ganancias que obtenían.
Bases de datos ocultas
La policía descubrió que, además de vender herramientas informáticas para facilitar las estafas a otros delincuentes, la organización criminal se dedicaba también a crear campañas de phishing para conseguir la información delicada y confidencial de otras víctimas, la mayoría de ellas clientes de entidades bancarias. Esta información, la de más de 2.000 personas, los investigados la ponían en bases de datos y plataformas ocultas para que los otros ciberladrones pudieran acceder a ella.
Ramificaciones en Barcelona y Sitges
Los agentes descubrieron que esta organización internacional tenía conexiones y ramificaciones en todo el mundo, destacando Marruecos e incluso Estados Unidos —de hecho, según informa la Policía Nacional, el FBI ya había detenido anteriormente a algunos de los sospechosos por actuaciones hechas en otros países.
Finalmente, los investigadores realizaron varias entradas y registros simultáneos en Catalunya —concretamente en Barcelona y en Sitges— y en Francia, en las ciudades de Niza y París. Los agentes detuvieron a tres hombres acusados de ser los supuestos autores de los delitos de estafa agravada, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. La policía, sin embargo, no ha comunicado la nacionalidad ni los antecedentes de los arrestados, que eran los líderes principales de todo el entramado.
Blanqueo de capitales
Los responsables de esta organización, para blanquear el dinero que habían obtenido, llegaron a invertir más de 1,5 millones de euros en criptomonedas y también compraron bienes de lujo —como por ejemplo coches de alta gama. La Policía Nacional estima que el perjuicio económico que dejaron los delincuentes es superior a los cuatro millones de euros.
La investigación continúa abierta y los agentes no descartan que pueda haber nuevas detenciones y que también aumente la cantidad total de dinero que los ladrones estafaron porque, en muchos países de todo el mundo, las víctimas todavía no han denunciado los hechos.