Para ser camello en Barcelona se debe tener mucha sangre fría para no acabar delatándose a uno mismo en uno de los controles rutinarios que llevan a cabo los agentes de la Guàrdia Urbana. El hombre detenido este viernes, 17 de julio, se dejó llevar por el nerviosismo y no solo levantó las sospechas de los policías —que lo registraron a conciencia—, sino que también acabó confesando, sin ni siquiera haberle preguntado, que lo habían contratado para hacer de transportista de droga a cambio de 20 euros

Esta escena tuvo lugar en la calle de Berlín, en el distrito de Les Corts de la capital catalana. Varias patrullas de la policía de la ciudad se habían colocado en esta vía para hacer un control rutinario de tráfico. En un momento determinado, detuvieron a un motorista siguiendo el protocolo establecido, pero su actitud les llamó mucho la atención. 

Se pone nervioso y acaba confesando 

El conductor y único pasajero de la motocicleta estaba demasiado nervioso para tratarse de un control de tráfico. Esto hizo sospechar a los agentes, que decidieron pedirle que se colocara a un lado de la calle y que bajara de su vehículo. Seguidamente, procedieron con el registro tanto de la moto como del conductor. Lo que encontraron no les pilló por sorpresa. 

Entre sus pertenencias y también escondido bajo la ropa, localizaron hasta cinco sustancias estupefacientes diferentes que sobrepasaban la cantidad penal, por debajo de la cual se puede justificar la tenencia de drogas para consumo propio. El sospechoso, presa del pánico, explicó a los agentes de manera espontánea que, efectivamente, estaba haciendo de camello y que le habían prometido 20 euros a cambio de transportar las drogas. Con todo, el hombre —cuya edad y nacionalidad no ha sido comunicada— quedó detenido, acusado de un delito contra la salud pública