La función de la policía es proteger a los ciudadanos y asegurarse de que se cumplen las normas, pero a veces son precisamente los agentes quienes se las saltan. Afortunadamente, cuando uno de ellos rompe la ley, los demás suelen atraparlo. Esto mismo ha pasado en Llançà, en el Alt Empordà, donde se ha detenido a un agente de la Policía Local de la Jonquera que conducía ebrio y había roto una orden de alejamiento, acercándose a su familia. El agente, un hombre de 54 años, sin antecedentes y de nacionalidad española, fue detenido por conducir bajo los efectos del alcohol y por quebrantamiento de una orden de alejamiento.

Los hechos tuvieron lugar ayer, martes 17 de marzo, sobre las seis de la tarde. Según confirman los Mossos d'Esquadra a ElCaso.com, la mujer llamó al 112 y explicó que el hombre había roto su orden de alejamiento y se había acercado a la familia. Después, se marchó con su coche. Los Mossos se movilizaron rápidamente y salieron a buscar al hombre. Cuando lo encontraron, no fue necesario detenerlo, ya que la Policía Local de Llançà se les había adelantado. Los agentes lo habían parado porque parecía que el hombre conducía bebido, le hicieron una prueba de alcoholemia y dio positivo, con un resultado lo suficientemente alto para denunciarlo penalmente por conducir bajo los efectos del alcohol. 

Apartado del servicio por la Policía Local

Aparte de eso, los Mossos también dijeron la suya, y después de comprobar los hechos se le detuvo por quebrantamiento de la orden de protección vigente. El hombre ha estado detenido hasta esta mañana, y ahora la Policía Local ha empezado a trabajar en el procedimiento. Según ha avanzado el Diari de Girona y han confirmado a ElCaso.com fuentes policiales, el hombre hacía tiempo que estaba apartado del servicio activo, se le había derivado a tareas relacionadas con el Ayuntamiento y ni siquiera iba armado. Ahora se estudia el caso, y aunque se mantiene vigente la presunción de inocencia, se le ha aplicado alguna medida cautelar, como la prohibición de entrar en la comisaría. Si se le declara culpable de los delitos de los que está acusado, podría entrar en prisión, pero teniendo en cuenta que son penas inferiores a dos años y que no tiene antecedentes, es posible que no tenga que ingresar en el centro penitenciario aunque se le declare culpable. Aparte de la posible pena de prisión, también se le retirará el carné de conducir y, si se confirman los hechos, pasará un buen tiempo fuera del cuerpo policial.