Mohamed C., un hombre de 25 años, de nacionalidad marroquí, preso en Quatre Camins, es el principal sospechoso de la brutal agresión sexual que sufrió una mujer el pasado mes de febrero en la zona de Montjuïc, en Barcelona. Es lo que creen los agentes de la Unidad Central de Agresiones Sexuales (UCAS) de los Mossos d’Esquadra que, los últimos días, han investigado el caso y han podido perfilar al autor y ordenar todas las piezas del rompecabezas. Hoy, 26 de marzo, lo han arrestado en la prisión, tal como ha podido saber ElCaso.com, y le han notificado el arresto, aunque no ha llegado a ser extraído del centro penitenciario. Seguirá en la prisión, donde está cumpliendo condena por otras agresiones sexuales con un modus operandi similar al del 13 de febrero en Barcelona. La agresión sexual de Montjuïc fue brutal. El hombre arrastró, golpeó y violó a plena luz del día a la mujer cuando paseaba al perro por aquella zona. La víctima aún se recupera de las heridas físicas del ataque y de las heridas que no se ven, que aún cuestan más de curar.

Un violador multirreincidente

Este hombre no es la primera vez que actúa y, según ha podido saber ElCaso.com, cuando, supuestamente, atacó a esta mujer el pasado 13 de febrero, estaba disfrutando de un permiso penitenciario. No era la primera vez que salía de la cárcel después de ser condenado, cuando era menor de edad, a ocho años por agresión sexual -que es lo máximo que permite la ley del menor. Los hechos son de entre las 10 y las 11 de la mañana de aquel viernes. A las cinco de la tarde, pocas horas después de los hechos, y tal como consta en la información conseguida por este medio, Mohamed C. volvió a Quatre Camins. Justo después de ingresar de nuevo en la cárcel se rapó el pelo, un hecho que ya hizo encender las primeras alertas. Algo quería esconder o quería evitar ser reconocido.

Durante estos últimos días, los Mossos de esta unidad especializada de la policía catalana que investiga agresiones sexuales —sobre todo, como en este caso, cuando el violador no es conocido— han ido tirando del hilo y se han reunido con la víctima para hacer el acompañamiento y también para poder acabar de atar los detalles del caso y poder entregar al hombre al juzgado con todas las garantías e indicios. El tiempo jugaba a favor de los investigadores. Estaba entre rejas y se habían aplazado, desde que se tuvo sospecha de que podía tener relación con los hechos, nuevos permisos. También se le cambió de módulo. Estaba en la cárcel y sin capacidad para volver a actuar.

Los Mossos están convencidos de que, aprovechando el permiso penitenciario de tres días que estaba disfrutando —que era la segunda parte de un permiso de seis días y que no era la primera vez que se lo aceptaban— cometió esta agresión sexual brutal. Después regresó a Quatre Camins. Desde entonces no ha salido. Hoy, a primera hora de la mañana, agentes de la policía se han presentado en la prisión y le han comunicado que quedaba detenido, un arresto técnico, ya que el hombre ya está entre rejas. Posteriormente, también se le ha comunicado la detención a la víctima. El juez que lleva el caso ahora tendrá que decidir si aplica otras medidas, a la espera de que se pueda celebrar el juicio.

Agresión sexual brutal

El viernes 13 de febrero, la víctima salió a pasear sus dos perros por los jardines de mossèn Costa i Llobera —lo que se conoce como el parque de los cactus— en Montjuïc, como hacía habitualmente. Un joven desconocido la abordó por detrás, la agarró fuerte por el cuello y la arrastró durante unos 40 minutos por la zona, provocándole varias caídas y pérdidas de conciencia intermitentes, con mucho dolor físico. Finalmente, el agresor la llevó hasta una piedra donde la agredió sexualmente de manera brutal. Después del ataque, se quedó abrazada a aquella piedra y, cuando se pudo recuperar, pudo pedir ayuda.

Un nuevo fracaso sistémico

El fracaso del sistema, en este caso, es evidente. El hombre que ahora se acusa de esta grave agresión sexual a plena luz del día en Barcelona ya lo había hecho. Es reincidente. Nació hace 25 años en Larache (al-ʿArāʾish), un pueblo de Marruecos, llegó a nuestro país con nueve años y en 2018 agredió sexualmente, como mínimo, a cuatro mujeres, de 40 y 70 años, en la misma zona, y también en la zona del Valle de Hebrón y en los jardines de Rosa Luxemburg, en la capital de Cataluña. Fue condenado siendo menor de edad. Desde 2024 ha ido disfrutando de permisos penitenciarios por parte del Departamento de Justicia, avalados por los educadores de la prisión.

Los Mossos, ahora, también investigan si durante los otros intervalos de días que ha estado fuera de la prisión, y en que se desplazaba a Barcelona, puede haber cometido más agresiones sexuales. Ha disfrutado de permisos de seis días, de cuatro días y algunos de 48 horas, según ha podido saber ElCaso.com. Recientemente, aunque todavía no se había hecho efectivo, ya había recibido un informe favorable por parte de Servicios Penitenciarios para ser trasladado a un centro abierto, en Barcelona, donde habría tenido todavía más libertad para entrar y salir, aunque todavía no había agotado el total de la condena de ocho años que le fue impuesta, cuando era menor, por las agresiones sexuales, y que finalizaba este 2026. Los permisos ordinarios y este traslado se bloquearon después de sospechar la relación del interno con los hechos. Ahora, después de ser arrestado de nuevo por este grave delito, tampoco podrá renovar los permisos, y la estancia en prisión, si acaba siendo condenado, se alargará más de lo que tenía previsto. La pena por una agresión sexual puede llegar a los 12 años.

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