El Institut d'Assistència Sanitària (IAS) ha despedido a un trabajador del Hospital Santa Caterina, en Salt, en el Gironès, por un caso de acoso sexual que empezó en 2024. Trabajadores de la Unidad de Agudos de Psiquiatría del centro hospitalario denunciaron que algunos de sus compañeros acosaban sexualmente a otros, en una situación que empeoraba por momentos. Las afectadas, más de una decena, hablaban de comentarios machistas y homófobos, intimidaciones, abuso de poder e incluso tocamientos sin consentimiento. Al recibir estas quejas, el IAS inició una investigación que ha terminado con el despido de uno de los trabajadores, pero las afectadas dicen que la medida es insuficiente, que la situación continúa y que se ha normalizado.

La decisión de denunciar llegó el mes de noviembre de 2024, cuando varias enfermeras y auxiliares de la Unidad de Psiquiatría detectaron el problema. Algunas trabajadoras empezaron a compartir experiencias problemáticas que habían vivido, y vieron que no eran casos aislados. Trabajadores del departamento aprovechaban su posición de poder para hacer comentarios despectivos o sexualizados, que evolucionaron a agresiones verbales que llegaron a afectar también a estudiantes en prácticas. Otros casos habían ido más allá, como el de una trabajadora a la que le tiraron del pelo o el de otra a la que encerraron en una habitación para obligarla a enseñar los pechos. Algunas de las afectadas no pudieron más y pidieron el traslado ante la situación intolerable.

Un trabajador despedido y otro trasladado

Cuando el IAS recibió la denuncia, activó inmediatamente el protocolo para la prevención, investigación y gestión del acoso sexual o por razón de sexo y lo puso en conocimiento del departamento competente. El Instituto también contrató a una empresa externa para comprobar si realmente había habido conductas que se pudieran considerar acoso sexual, según avanza el Diari de Girona. El informe final reveló que había habido diversas faltas, desde leves hasta muy graves, por lo cual se despidió a un trabajador implicado y se trasladó a otro.

La medida, aunque bien recibida, fue tildada de insuficiente por las trabajadoras, que afirmaban que el problema no venía exclusivamente de aquellos trabajadores, que la situación se había normalizado y las víctimas no estaban protegidas. El IAS también contrató una empresa para dar apoyo emocional y reparar el daño sufrido, pero las afectadas consideraron que, de nuevo, era una iniciativa insuficiente. El hospital, por su parte, reafirma su compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres y pone énfasis en la tolerancia cero ante cualquier conducta que atente contra la libertad, dignidad y la integridad física y psíquica de las personas trabajadoras.

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