William Morrow A., el hombre de nacionalidad irlandesa que fue detenido por matar, descuartizar y arrojar en varios contenedores del centro de Barcelona a la persona que le alquilaba el piso en la calle de Casanova, no ha regresado a la prisión de Quatre Camins, donde está cumpliendo la condena, después de una salida programada que hizo en Barcelona este martes, 21 de julio, según ha podido saber ElCaso.com y han confirmado los Mossos d'Esquadra a este medio.

El hombre participó en una salida programada con un trabajador social en la ciudad de Barcelona. El hombre, que ya dispone de tercer grado y de la posibilidad de hacer salidas controladas, fue trasladado hasta el Born, donde dio un paseo por la zona y tomó un café, acompañado de su terapeuta y también de su pareja, como parte del programa de obertura que defienden las administraciones catalanas encargadas del control de las prisiones de nuestro país.

Imagen de agentes de los Mossos en la zona donde se encontró el torso de la víctima / GRS

Aunque la visita, que no era la primera vez que se realizaba, transcurrió con normalidad, y cuando regresaban hacia el centro, en la zona de la calle de Marina, aprovechando que el vehículo que lo trasladaba se detuvo en un semáforo en rojo, William Morrow A. bajó del vehículo y se marchó. Cuando las personas que iban en el vehículo pudieron salir, ya no lo vieron. Se activó el 112, el teléfono de emergencias, que avisó a los Mossos d'Esquadra y también al centro penitenciario. La misma responsable de la visita también alertó a la pareja, que, según aseguró ella misma, no sabía nada de las intenciones del hombre, de unos 55 años, de escaparse y no regresar a la prisión.

Condenado a más de diez años de prisión

El hombre está en prisión desde diciembre de 2022, después de ser detenido por los Mossos y condenado por la Audiencia de Barcelona por haber matado a Alireza Rahideh en noviembre de aquel año. La víctima era su inquilino, quien le alquilaba la habitación donde vivía, en el centro de Barcelona. No solo lo mató. También descuartizó a la víctima y fue lanzando los restos, en bolsas, en contenedores. El 29 de noviembre de 2022, un vagabundo que revolvía contenedores encontró una maleta con el torso de la víctima. Finalmente, se llegó a una sentencia de conformidad con la Fiscalía. Aunque la víctima tenía una hermana, que parece que vive en Irán, no se la pudo localizar. Fue condenado por un delito de homicidio y un delito de profanación de cadáver, a más de diez años de prisión, una pena que él mismo aceptó. También aceptó los hechos y aseguró que lo había hecho en defensa propia, cuando el hombre que acabó muerto y descuartizado lo intentó agredir sexualmente. Lo que siempre ha explicado es que, cuando pasó, se entregó al alcohol y no recuerda cómo descuartizó al hombre.

La noticia sobre la "fuga" de William Morrow A. ya ha corrido. Aunque no se considera una persona peligrosa, sí que ha generado inquietud entre los cuerpos de seguridad y también entre los funcionarios de la prisión, que aseguran que vuelve a demostrar que la estrategia pública del Departamento de Justicia de facilitar visitas, salidas y otras posibilidades a los internos cuando todavía no han cumplido ni la mitad de la condena, de nuevo, no funciona. El hombre ahora tiene un problema añadido. Tiene una orden de detención vigente por si los Mossos lo detectan y también, si vuelve a ingresar, sea por vía policial o si retorna voluntariamente, deberá enfrentarse a una nueva condena que alargará la estancia en prisión. La previsión era que saliera en octubre de 2033, pero ahora, si vuelve, se alargará como mínimo dos años más.