Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona han detenido a dos personas, una mujer de 64 años y un joven de 21, que se dedicaban a gestionar narcopisos en la capital y también en Badalona. De hecho, la mujer está relacionada con un verdadero imperio inmobiliario de narcopisos: había alquilado 35 domicilios, de los cuales, como mínimo, 21 se utilizaban como punto de venta de drogas, especialmente cocaína y crack, con la particularidad de que los clientes podían hacer estancias de corta duración para consumir.


Las detenciones se realizaron el 29 y el 30 de junio, después de hacer dos entradas y registros en sendos domicilios del distrito de Ciutat Vella de Barcelona y de Badalona. En los pisos encontraron pequeñas cantidades de crack, cocaína y hachís, así como dinero en efectivo y utensilios para la manipulación, dosificación y venta de las drogas —como una báscula de precisión—, tres sistemas de videovigilancia y una pistola de aire comprimido. Los dos sospechosos quedaron acusados de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas y pasaron a disposición judicial el 1 de julio.

El imperio inmobiliario de los narcopisos

Todo comenzó el pasado mes de abril, cuando se desmanteló otro punto de venta de drogas en Ciutat Vella. Los investigadores recibieron informaciones que apuntaban a la existencia de otros dos inmuebles que se utilizarían para la misma finalidad, uno en Barcelona y el otro en Badalona. Durante los últimos meses, los agentes realizaron tareas de vigilancia y seguimiento alrededor de los pisos y comprobaron que había un flujo constante de personas que entraban y salían de los inmuebles, en muchas ocasiones incluso pernoctando. En el caso concreto del narcopiso de Ciutat Vella, en mayo intervinieron crack a las personas que salían de él.

Paralelamente, las pesquisas policiales revelaron que la principal investigada gestionaba una red de pisos que, una vez alquilados, se destinaban al tráfico y consumo de drogas, con la mujer figurando como titular en los contratos. En total, se la vinculó con 35 viviendas, 21 de las cuales se confirmaron como narcopisos.

Continuó delinquiendo a pesar de haber sido detenida meses antes

Una vez identificada, los investigadores se dieron cuenta de que ya había sido detenida en noviembre del año pasado por hechos similares. En aquella ocasión, se pudieron detener dieciocho personas y se realizaron trece entradas en Ciutat Vella y en el Eixample en pisos que funcionaban como punto de venta de todo tipo de drogas.

Ambos detenidos tienen varios antecedentes: la mujer, por delitos contra la salud pública y falsificación documental (también la investigaron por su supuesta vinculación con una organización criminal) y el joven, por delitos contra la salud pública, lesiones, hurtos y robos con violencia e intimidación.

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