La borrachera de una estudiante que volvía a Londres después de pasar unos días de vacaciones con una amiga desencadenó las alarmas en el avión y en el aeropuerto de Heathrow cuando confundieron su resaca con el coronavirus.
Los hechos pasaron la noche del sábado cuando Julia Walentin, de 26 años, volvía a Londres procedente de Singapur. La noche antes, explica ella misma al diario The Sun, bebió más de la cuenta, junto con su amiga Dina.
La mascarilla en lugar de un paracetamol
Ya dentro del avión, y en pleno vuelo, Julia pidió al personal de cabina un paracetamol para aliviar su dolor de cabeza provocado por el exceso de alcohol. Inmediatamente, sigue explicando, le ordenaron que se pusiera una mascarilla y le pidieron que se pusiera a dormir.
Al mismo tiempo, los pasajeros que lo rodeaban fueron trasladados a diferentes asientos y rápidamente hicieron un test de salud entre todos ellos.
Julia relata el momento asegurando que cada media hora le ponían el termómetro para comprobar si tenía fiebre, evitando que cualquier persona se sentara cerca de ella.
Pánico en Heathrow
La sorpresa para las dos amigas fue al llegar al aeropuerto de Heathrow, ya que les recibieron a un grupo de médicos y bomberos, todos ellos con el mono de protección. Después, llevaron a Julia a un lugar secreto para cumplir la pertinente cuarentena de 14 días.
Una noche de borrachera
Julia explica con detalle cómo fue todo el episodio. La noche antes de coger el avión, bebieron mucho y estuvieron de fiesta hasta bien entrada la madrugada: "Había estado vomitando en el hotel porque no había comido y había bebido demasiado".
Casi no durmieron ya que tenían que estar en el aeropuerto de Singapur a las seis de la mañana, el cansancio, el sueño y la resaca hicieron el resto.
Durante el vuelo, Julia le preguntó a un miembro de la tripulación si tenían paracetamol y también algún sitio donde poder dormir, "pensaba que me pondrían en clase ejecutiva y me preguntaron si me encontraba mal".
Resacosa
"Intenté explicarles que sólo estaba cansada y que tenía resaca, pero no me escucharon y me alejaron de mi asiento". Lo que no se esperaba Julia es que después le pidieran que se pusiera una mascarilla, "después empezaron a cogerme la temperatura".
Su amiga Dina no tenía tanta resaca como ella y por eso estuvieron hablando con ella, preguntándole qué síntomas tenían las dos.
Julia asegura que el vuelo de 14 horas fue terrible y que se le hizo larguísimo.
Muy avergonzada
Cuando aterrizaron en Heathrow reconoce que la situación fue de pánico,"hicieron que todo el mundo, incluidos nosotros, rellenáramos formularios indicando donde habíamos viajado, nuestras direcciones y si teníamos síntomas". Además, "la gente se ponía dos máscaras a mi alrededor porque pensaban que tenía el coronavirus".
Julia explica que se sintió muy avergonzada porque todo el mundo estaba muy molesto con ella por haber obligado a retenerlos en el aeropuerto.
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