De vez en cuando, la policía pilla a conductores que o no tienen del todo claro el límite de velocidad o, directamente, lo ignoran. Este tipo de personas pone en peligro la vida de los demás usuarios de la carretera y su propia seguridad, por lo cual, muchas veces, no se les castiga con una multa, sino que, directamente, pueden acabar en la cárcel. Estos días, los Mossos han denunciado penalmente a dos personas, de las cuales no se ha revelado más información, que circulaban a 191 km/h y 217 km/h respectivamente por las carreteras del Vallès.
El primero de los hechos tuvo lugar este sábado 7 de marzo en la C-33, a la altura de La Llagosta, en el Vallès Oriental. Un radar pilló hacia las doce y media de la madrugada a un conductor que circulaba temerariamente a 217 km/h, una velocidad muy por encima de la permitida en aquella carretera o cualquier otra de nuestra casa. Como consecuencia, los Mossos lo han denunciado penalmente por un delito contra la seguridad del tráfico, una acusación que puede enviarlo a prisión, y todo por querer circular más rápidamente de lo que toca.
Drogado a 191 km/h
Los policías también detectaron otro peligro al volante ayer, lunes día 9, en la AP-7. Hacia la una y cuarto de la madrugada, un radar móvil pilló un Seat León de color blanco que circulaba temerariamente a 191 km/h, a la altura de Sant Cugat del Vallès, en el Vallès Occidental. Este no iba tan deprisa como el del sábado, pero eso no quiere decir que fuera menos peligroso. Los policías detuvieron al conductor cuando vieron que iba a una velocidad altísima, y cuando hablaron con él, les dio la impresión de que no iba del todo fino. Por eso, se le hizo un control de drogas en el que dio un resultado positivo. Viendo que el hombre conducía a 191 km/h mientras iba drogado, se le acusó también penalmente de un delito contra la seguridad del tráfico.