La Policía Local de Valls tuvo un encontronazo con un conductor ebrio que circulaba temerariamente por las calles del municipio del Alt Camp. En este caso, toparon con él literalmente, ya que el hombre chocó directamente contra el coche de unos agentes. Afortunadamente, el conductor frenó al ver a los policías, por lo que el impacto fue a poca velocidad y no causó daños a nadie. El implicado es un hombre de unos 30 años, cuya nacionalidad no ha sido revelada a este medio, que ha quedado imputado por conducir bajo los efectos del alcohol.

Los hechos tuvieron lugar el pasado 4 de enero, durante la madrugada, mientras el implicado conducía borracho por las calles de Valls. El individuo circulaba haciendo eses, poniendo en peligro a los otros usuarios de la carretera y también arriesgando su propia vida. Finalmente, en la carretera del Pla se encontró con un coche de la Policía Local, y aunque frenó para evitar un accidente, no pudo evitar chocar con el coche. El impacto difícilmente puede considerarse un siniestro, ya que no hubo ningún herido, y como el conductor borracho había frenado, el choque fue leve, más bien un susto que una tragedia.

Triplica la tasa de alcoholemia permitida

Aun así, los policías, sospechando que el hombre había bebido antes de coger el coche, le obligaron a hacer una prueba de alcoholemia, y los resultados demostraron que las sospechas de los agentes eran correctas. Según avanza El Vallenc, el hombre sopló y el resultado reveló que el hombre no solo había bebido, sino que triplicaba la tasa de alcoholemia permitida. Después de la primera revelación, los agentes quisieron que soplara por segunda vez, siguiendo el protocolo en estos casos, pero el hombre se negó y no hubo manera de convencerle. Finalmente, viendo que no cedía, se imputó al conductor por negarse a obedecer a los agentes y someterse a la segunda prueba.