Conducir por Barcelona a veces puede ser un auténtico caos. Entre semáforos, pasos de peatones, carriles bici, carriles bus... Hay un montón de elementos que pueden complicar la circulación, pero, a veces, lo peor de todo son los otros conductores. Muchas veces, cuando hay un accidente o alguna situación que no acaba en siniestro por poco, algunos de los implicados se enfadan monumentalmente e intentan herir a los demás, aunque haciendo esto pongan en peligro la vida de múltiples personas. Un grupo particularmente vulnerable en estos casos es el de los motoristas, ya que una caída puede costarles la vida, pero hay personas que no lo tienen en consideración.
Ayer tuvo lugar un incidente que podría haber acabado en tragedia en la ciudad condal, pero, afortunadamente, todo quedó en un susto. Después de que un motorista le tocara el claxon a un taxista que lo había cortado en el carril y que casi lo choca, el conductor del coche se enfadó. Este lo siguió durante un tramo, bajó de su vehículo y amenazó al motorista con un objeto contundente, aunque, afortunadamente, no lo llegó a agredir.
Casi acaban a golpes por un cambio de carril
Los hechos tuvieron lugar poco antes de las doce del mediodía, por la zona de la ronda Universitat. Tal como se puede ver en el vídeo, una moto circula por el carril central con un taxi delante. La moto pasa rápidamente al carril de la izquierda y, al cabo de nada, el taxista también se desplaza hacia esa dirección, sin indicarlo. El motorista toca el claxon para alertar y se sitúa lo máximo a la izquierda posible, quedando encima del carril para los vehículos que circulan en dirección contraria, mientras continúa tocando el claxon para hacer que el taxista vuelva al otro carril.
La situación hasta aquí puede causar diferentes opiniones. Por un lado, el taxista cambia de carril sin avisar cuando la moto se está acercando y después no parece que haga ningún esfuerzo para dejarle paso, incluso forzándola a arriesgarse por el carril contrario. De la misma manera, el motorista también ve que el taxista cambia de carril y, aunque no señalice, podría reducir y dejarlo pasar, evitando todo este caos. Después de este choque, en que la culpa es debatible, el taxista se enfada y decide causarle problemas al otro conductor.
Baja del coche para pegarle
Durante un rato, el del coche sigue al motorista por las calles de Barcelona y, cuando el vehículo de dos ruedas se detiene, el taxista baja del coche. El motorista avanza un poco más, hasta situarse en un semáforo, pero el otro hombre no lo deja correr. Este se le acerca con un objeto contundente en la mano, que parece ser un monedero de hierro, y se le acerca de forma violenta, como si fuera a golpearlo. Afortunadamente, según ha podido saber ElCaso.com, al final no se produjo ninguna agresión; el taxista le dio cuatro gritos al motorista y, después de soltar algunos insultos, se marchó. Finalmente, todo quedó en un susto, pero la situación tuvo momentos de riesgo y peligro, y podría haber acabado muy mal.
