Los vecinos de la zona de la carretera de Valls de El Vendrell, en el Baix Penedès (Tarragona), ya pueden vivir un poco más tranquilos. El Ayuntamiento ha ordenado el cierre de dos conflictivos bares de la calle Camí de Molins que desde hace años no hacían más que generar molestias y problemas. Se habían convertido en un foco de peleas frecuentes, amenazas y un presunto punto de venta de droga. Desde 2023, la Policía Local había actuado en más de 60 ocasiones por situaciones relacionadas con estos establecimientos, además de una decena de redadas conjuntas con Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil.
El pasado mes de abril se inició un expediente administrativo por parte del consistorio y durante estos meses se han ido recopilando las actuaciones e incidencias producidas durante los últimos años. En una de las últimas, a mediados de julio, un cámara del programa En Boca de Todos de Cuatro y un agente de los Mossos fuera de servicio fueron agredidos durante la grabación de un reportaje sobre las quejas de los vecinos y los problemas que generaban los bares. "No estábamos ante casos aislados de inseguridad, sino de un patrón que se repetía en el tiempo", ha explicado el concejal de Seguridad Ciudadana, Christian Soriano.

Finalmente, el pasado 24 de agosto, el alcalde de El Vendrell, Kenneth Martínez, firmó el decreto de cierre, después de que anteriormente ya se hubieran adoptado medidas como la limitación de los horarios de los dos establecimientos. "El cierre de estos dos bares es un primer paso muy importante para restituir la convivencia y garantizar la seguridad de los vecinos y vecinas de la zona", ha afirmado Soriano, quien ha anunciado que además se implantarán otras medidas de seguridad en la zona.
Una nueva cámara de videovigilancia delante de los dos bares
Aunque los dos establecimientos han sido cerrados, desde el Ayuntamiento han optado por reforzar la seguridad en la calle Camí de Molins con la instalación de una nueva cámara de videovigilancia conectada las 24 horas con la comisaría de la Policía Local. Se trata de una cámara que no estaba prevista inicialmente en la primera fase del despliegue de la nueva red municipal de videovigilancia, que ya dispone de más de 50 cámaras, pero que se ha decidido colocar a raíz de las problemáticas detectadas y de las demandas trasladadas por los vecinos de la zona. Está previsto que entre en funcionamiento durante las próximas semanas.