La Policía Nacional ha desmantelado una mafia que se dedicaba a blanquear dinero para narcotraficantes, convirtiendo el dinero que estos ganaban con la venta de drogas en dinero legal, funcionando como una especie de banco para los delincuentes, con transferencias internacionales. El operativo de la policía ha permitido detener a dieciséis personas, una de ellas en Barcelona, después de realizar varios registros por todo el territorio español y requisar más de medio millón de euros y armas

 

La investigación lleva en marcha desde el mes de mayo, momento en que se descubrió la existencia de esta célula criminal que se escondía en el municipio de Rivas-Vaciamadrid. Las gestiones de los agentes permitieron comprobar que dentro de la vivienda se escondían grandes cantidades de dinero que utilizaban para distribuirlo a diferentes puntos del país, cumpliendo con los encargos de los narcotraficantes que contrataban sus servicios para blanquear el dinero y que pareciera que lo habían conseguido de forma legal. La investigación reveló que los que vivían allí trabajaban para el líder de la mafia, que contactaba con narcotraficantes internacionales que necesitaban hacer grandes transferencias de dinero sin llamar la atención y les ofrecía sus servicios a cambio de quedarse con una pequeña comisión.

Tráfico internacional

De esta manera, la organización hacía la función del banco. Cuando los narcotraficantes hacían negocio en un país extranjero, enviaban a los miembros de esta organización, llamada hawalla, para que recogieran el dinero en aquel país y se lo entregaran en España. Después, blanqueaban este dinero o lo utilizaban para reinvertirlo en drogas otra vez. Los trabajadores recorrían cada día cientos de kilómetros para ir de un país a otro a recoger y entregar el dinero. Para transportarlo sin que los atraparan, escondían los billetes precintados en compartimentos ocultos dentro de los vehículos.

Imagen del registro / Guardia Civil

Cuando tuvieron suficiente información, la Policía Nacional realizó ocho entradas y registros en diferentes inmuebles, de donde sacaron más de 500.000 euros, dos armas de fuego cortas con más de 170 cartuchos de munición, quince relojes de lujo y ocho vehículos de alta gama. También se han detenido a dieciséis personas, una de ellas en Barcelona, y, por ahora, seis de ellas han entrado en prisión de forma provisional.