Peligrosa situación la que la madrugada de este domingo pasado, 8 de febrero, se vivió en la carretera C-17, a su paso por la comarca de Osona (Barcelona). Era hacia las tres y media cuando agentes del Área Regional de Tránsito de la comisaría de Vic que estaban patrullando por esta carretera vieron cómo, a la altura de Hostalets de Balenyà, un coche iba haciendo zigzags, frenando de manera brusca y manteniendo el intermitente encendido de forma continuada sin ningún motivo aparente. De hecho, en hasta dos ocasiones, estuvo a punto de chocar contra las vallas de protección de la autovía.
Ante esta situación, los Mossos hicieron indicaciones al conductor del vehículo para que se detuviera, pero el hombre hizo caso omiso a todo lo que le decían los agentes y siguió circulando como si nada de aquello fuera con él. Finalmente, la patrulla consiguió ponerse al lado del coche y pudieron detenerlo con seguridad. Los policías no tardaron en detectar qué podría haber detrás de su comportamiento y su forma de conducir, ya que presentaba signos evidentes de estar bajo los efectos del alcohol. De hecho, tuvo dificultades para encontrar la documentación que le pedían y, cuando salió del coche, apenas podía mantenerse en pie.
Se negó a hacerse la prueba de alcoholemia
Los efectivos de los Mossos intentaron hacerle las pruebas de alcoholemia para confirmar lo que era evidente, pero el conductor, un hombre de 59 años de quien no se ha querido decir la nacionalidad, se negó. No lo hizo con palabras, sino con hechos. Durante más de media hora estuvieron haciendo varios intentos, pero el hombre nunca soplaba correctamente. Los policías le explicaron que negarse a hacerla bien era también un delito, pero, a pesar de ello, el hombre siguió soplando mal. Así pues, se le denunció penalmente por dos delitos contra la seguridad vial, conducir bajo los efectos de las bebidas alcohólicas y negarse a hacer correctamente las pruebas de alcoholemia, mientras que el vehículo quedó inmovilizado porque nadie se podía hacer cargo de él.
