El exceso de velocidad es una de las principales causas de accidente mortal en las carreteras, pero, aun así, parece que los conductores no aprenden. Además, ya no es solo que vayan mucho más rápido de lo permitido en la carretera, sino que también lo hacen por dentro de las poblaciones. En Vilanova de la Barca (Lleida), por donde atraviesa la C-13z, el desdoblamiento de la C-13 a la altura de este término municipal, hace tiempo que lo tienen que sufrir. Los Mossos d'Esquadra han intensificado los controles de velocidad a raíz de las quejas de los vecinos y las autoridades locales y esta semana se ha denunciado a dos conductores que iban a más del doble del máximo permitido.
El pasado lunes, 1 de junio, a la altura del kilómetro 16,3 de la vía, se montó un control en un tramo donde la velocidad está limitada a 50 km/h. No obstante, cuando pasaban tres minutos de las tres y media de la tarde, y en cuestión de segundos, el radar detectó dos coches que circulaban a 121 km/h y 138 km/h. Por este motivo, se denunció penalmente a los dos conductores, que se tendrán que presentar ante el juez cuando se les requiera, y se enfrentan a una pérdida del carné. Además, en el mismo dispositivo se detectaron seis conductores más que excedían la velocidad, aunque no de forma tan exagerada, y quedaron denunciados administrativamente, enfrentándose a una multa y la pérdida de puntos. En las últimas dos semanas se han hecho diferentes controles en este punto, sumando en total 134 conductores denunciados.
Dos conductores hacen de la AP-7 su circuito de carreras particular
Mientras en Vilanova de la Barca los Mossos captaban el lunes a dos conductores duplicando la velocidad máxima permitida, este miércoles, lo hicieron en la AP-7, a su paso por l'Aldea (Tarragona). La policía catalana recibió el aviso de que había dos vehículos de alta gama circulando muy rápido por la autopista, así que varias patrullas se activaron y los empezaron a seguir, hasta que los consiguieron parar en el kilómetro 317. Los dos coches, un BMW y un Porsche, con matrícula extranjera, habían llegado a circular a 210 km/h y 222 km/h en un tramo limitado a 100 km/h, motivo por el cual los dos conductores, de 20 y 39 años, quedaron detenidos porque no tenían ningún domicilio en el Estado y hubieran podido marcharse hacia sus países esquivando la justicia.
