Atrapada entre dos paredes; así es como ha pasado la noche una vecina de Balaguer, en la Noguera, después de caer desde el tejado. La víctima, de 31 años, cayó de unos doce metros, se rompió un brazo y quedó atrapada entre su casa y la de sus vecinos, en un espacio claustrofóbico de aproximadamente un metro y medio. La mujer no pudo contactar con los servicios de emergencia y se quedó allí pidiendo auxilio durante unas diecinueve horas hasta que finalmente los Bombers pudieron rescatarla y el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) la trasladó al hospital.
Los hechos tuvieron lugar ayer, miércoles 15 de julio, sobre las diez de la noche en Balaguer. La víctima se encontraba en el tejado de la casa, y se acercó hacia el de su vecino. Las dos casas no están adosadas, sino que tienen una pequeña separación de metro y medio. Ambos hogares están conectados con una pequeña plataforma de uralita, pero bajo esta fina tapa hay una caída de unos doce metros. Por motivos que se desconocen, la mujer pisó esta separación, la uralita no aguantó el peso y cedió, causando que la mujer cayera al vacío.
Atrapada durante horas con un brazo roto
Afortunadamente, la víctima sobrevivió a la caída, pero la pesadilla aún estaba muy lejos de terminar. La mujer se rompió un brazo a causa del impacto, y se quedó atrapada entre las dos casas, sin ninguna salida. La afectada no tenía ninguna forma de salir de allí, por lo que gritó, pidiendo auxilio, pero ningún vecino la oyó. No fue hasta el día siguiente por la tarde, sobre las cinco, después de estar diecinueve horas atrapada en aquella situación angustiosa, sin comida ni agua, que se pudo informar de los hechos a los Bombers. Nueve dotaciones se desplazaron inmediatamente hacia el lugar de los hechos, acompañadas por el Grup d'Actuacions Especials (GRAE). Los Bombers instalaron un sistema de cuerdas en el tejado, bajaron hasta donde estaba la mujer afectada, la aseguraron con un arnés y la pudieron sacar de allí, dejándola en manos del SEM. La víctima estaba deshidratada, con un brazo roto y muy angustiada por la situación que había vivido, pero no se temía por su vida. Después de liberarla de aquella auténtica pesadilla, se la trasladó al hospital.
