Los meses de la cosecha de fruta en el Baix Segre (Lleida) se han convertido en los últimos años en sinónimo de robos y hurtos en campos y huertos. Cada año se registran un centenar de robos durante la campaña agraria, unas cifras bastante estabilizadas desde 2021, solo con "una diferencia de como mucho tres o cuatro hechos de un año a otro", según apunta el jefe del ABP del Segrià, el inspector Xavier Ribelles. De hecho, los agricultores ya tienen en cuenta que sufrirán algún robo y que no podrán cosechar todo lo que plantan, tal como explicó uno de los responsables de La Cistella de Montgai en ElCaso.com. A partir del mes de mayo, con el aclareo de los árboles, los Mossos intensifican su presencia en los municipios agrícolas con dos patrullas fijas por turno, hasta finales del mes de septiembre.

Entre los perfiles de los ladrones hay de dos tipos: los que roban "para subsistir" y los que lo hacen para revender los productos sustraídos. Este último, por ejemplo, se vivió en un robo de 6.000 kilos de cerezas a un productor de Seròs. "Pocos días después, en dos municipios del Baix Segre había personas por la calle vendiendo cerezas y no recibimos ni una sola llamada al 112. Esto nos hace perder la oportunidad de localizar a los vendedores, identificarlos e investigar los hechos", explica el inspector, quien anima a todo el mundo a llamar al 112 en caso de ver conductas sospechosas. Una situación similar a lo que sufrieron en La Cistella de Montgai, donde les robaron las calabazas y después las encontraron en venta en los mercadillos de las poblaciones de al lado, aunque ellos tampoco lo denunciaron por miedo a posibles represalias.

Los mossos incrementan el patrullaje por los municipios agrícolas. / Alba Mor, ACN

Roban fruta y verdura, pero también material agrícola

El objetivo de los ladrones son principalmente las frutas y verduras, especialmente aquellas que se pueden cosechar o arrancar del suelo fácilmente, pero no el único. Y es que también se busca material agrícola como baterías, gasóleo o chatarra que después se pueda vender fácilmente. En este sentido, muchos agricultores, dentro de sus capacidades, están optando por instalar mecanismos de seguridad para evitar todos estos hurtos y robos. Entre estos está la instalación de alarmas y cámaras de videovigilancia con la correspondiente señalización para hacer saber que se trata de una zona controlada, pero en la mayoría de los casos se trata de cultivos muy extensos de varias hectáreas y no se puede proteger todo.