"Dijo que había matado a su mujer y que estaba en el maletero". Así ha explicado ante el jurado popular uno de los agentes de los Mossos d'Esquadra que detuvo al hombre acusado de asesinar a su expareja, Marta, de 44 años, en Segur de Calafell (Baix Penedès) en abril de 2025. El juicio por el crimen ha comenzado este jueves, 24 de septiembre, en la Audiencia de Tarragona y lo ha hecho con el relato de los agentes que interceptaron al acusado cuando él mismo se detuvo en la AP-7 para entregarse. En el maletero de su Ford Mondeo llevaba el cadáver de la mujer. El acusado, también de 44 años, se enfrenta a una petición de 22 años de prisión por parte de la Fiscalía por un delito de asesinato con alevosía, con los agravantes de parentesco y de desprecio de género. La acusación particular reclama la prisión permanente revisable, mientras que la defensa se opone a estas penas porque considera que concurren circunstancias eximentes y atenuantes. Se entregó por miedo a las represalias por parte de la familia de la mujer.
"He matado a mi mujer"
Uno de los testimonios más contundentes de esta primera jornada ha sido el de uno de los Mossos que aquella tarde del Viernes Santo, 18 de abril de 2025, estaba en la AP-7, a la altura de Constantí, cuando vio cómo un Ford Mondeo de color granate se detenía en el arcén de la autopista. Los agentes se acercaron pensando que el conductor podía tener algún problema, en una jornada con mucho tráfico en la carretera. Cuando el policía le preguntó qué pasaba, el hombre les sorprendió asegurando que quería entregarse porque había matado a su mujer. Según ha relatado el agente ante el jurado, el acusado les dijo que "se le había ido la olla", que había matado a Marta y que su cuerpo estaba dentro del maletero del coche.
Mientras una de las agentes se quedaba custodiando al hombre, su compañero fue hasta la parte posterior del vehículo para comprobar qué había. Al abrir el maletero, sin embargo, no vio inicialmente a ninguna persona. Estaba cargado con varios objetos, entre ellos un tablero de madera, un colchón, una pala y varias mantas. El acusado le indicó entonces que mirara debajo. "Sí, sí, debajo, debajo", ha recordado el agente que le dijo. El agente empezó a retirar los objetos hasta que, según ha declarado en el juicio, le aparecieron "dos piernas". Era el cadáver de una mujer.
El policía comprobó si reaccionaba a algún estímulo, pero el cuerpo estaba frío y no respondía. Inmediatamente, volvió a cerrar el maletero para evitar alterar posibles pruebas que pudieran ser importantes para la investigación. El acusado no opuso ningún tipo de resistencia y, según han coincidido los dos agentes que lo detuvieron, se mostró colaborativo en todo momento. El hombre también explicó a los policías que había discutido con Marta en el domicilio de Segur de Calafell, aunque aseguró que no recordaba cómo la había matado.
Sangre en el garaje de Segur de Calafell
Durante esta primera jornada también han declarado los Mossos que posteriormente se desplazaron hasta la vivienda de Segur de Calafell donde había vivido la víctima hasta pocos días antes del crimen. Los agentes encontraron una piedra cerca de unas escaleras, restos de sangre y un charco de sangre en el garaje. Una vecina también ha explicado ante el jurado que su cámara de videovigilancia grabó cómo el acusado entraba el vehículo en el garaje de la casa y posteriormente cargaba en el maletero un objeto "voluminoso".
También han declarado los dos hijos mayores de edad de Marta. La hija menor ya había declarado anteriormente en una prueba preconstituida. Según han explicado los hijos, la relación entre su madre y el acusado era mala y ella había recibido amenazas verbales. También han insistido en que Marta quería poner fin a la relación sentimental. El día de los hechos, la mujer se encontraba en el piso de Viladecans de uno de sus hijos, pero a primera hora de la mañana ya no estaba.
Prisión permanente revisable
La Fiscalía acusa al hombre de un delito de asesinato con alevosía y aplica los agravantes de parentesco y desprecio de género, aunque también prevé la atenuante de confesión. Pide para él 22 años de prisión, además de la prohibición de comunicarse o acercarse a menos de 1.000 metros de los familiares de la víctima durante 25 años y siete años de libertad vigilada. En concepto de responsabilidad civil, el ministerio público reclama indemnizaciones de 200.000 euros para cada uno de los dos hijos mayores de edad y de 300.000 euros para la hija menor.
La acusación particular va más allá y reclama que sea condenado a prisión permanente revisable. La defensa, por su parte, se opone a las penas solicitadas por las acusaciones y sostiene que existen circunstancias eximentes y atenuantes. El acusado está en prisión provisional desde el mismo 18 de abril de 2025. El juicio continuará este viernes en la Audiencia de Tarragona con más declaraciones de Mossos d'Esquadra, entre los que varios peritos que participaron en la investigación del crimen.
