Este miércoles, 25 de febrero, al mediodía, los Mossos d'Esquadra han detenido en la calle de la Trinitat, en Mataró, a un hombre de 63 años, de nacionalidad española, acusado de un delito de coacciones por haber cambiado la cerradura de su casa. La historia, así, sorprende. El hombre, legítimo propietario, un hombre sin antecedentes, vecino de toda la vida de este bloque del número 44, cambió la cerradura del piso para evitar que otro hombre, un inquilino a quien había dejado vivir en su casa, entrara en el piso. Cuando llegaron los Mossos acabaron deteniendo al propietario.

Le deja vivir en casa y acaba detenido
El caso es rocambolesco. El hombre, según ha podido saber ElCaso.com, es propietario de un piso en la cuarta planta de este bloque del barrio de Cerdanyola y acoge, se desconoce si cobrando o no, a personas que se quedan sin piso. Les ofrece su casa, habitaciones, como un gesto, aseguran los vecinos con quienes ha hablado este medio, para echar una mano a quien más lo necesita. Esto, sin embargo, se le ha vuelto en contra. Un hombre extranjero a quien había dejado vivir en su casa desde hacía diez meses, este miércoles al mediodía llamó al 112, el teléfono de emergencias, para alertar de que no podía entrar en su casa —donde vivía— ya que alguien había cambiado la cerradura del piso y nadie abría la puerta.
Cuando los Mossos se presentaron en el lugar, confirmaron que se había cambiado la cerradura y comprobaron que quien les había llamado, a pesar de que no era el propietario del piso, sí que hacía tiempo que vivía en esta casa, y que el otro hombre, que sí que es el propietario, había cambiado la cerradura y le había impedido el acceso al interior del inmueble, y fue arrestado por un delito de coacciones, según han confirmado fuentes de la policía catalana a ElCaso.com. El hombre ha quedado en libertad este mismo jueves a primera hora.
Detenido por coacciones para cambiar la cerradura
Según la explicación del propietario del piso, la persona que llamó a los Mossos hacía meses que vivía allí, cuando él le permitió acceder, pero problemas de convivencia fueron complicando la relación entre ellos, hasta que le pidió que se marchara, una opción que él no contempló, y siguió viviendo en el piso, entrando y saliendo, hasta que el propietario, finalmente, optó, este miércoles, por cortar de raíz: cambiar la cerradura para evitar que pudiera volver a entrar. Pero la jugada le ha salido mal.
El hombre, de 63 años, que nunca había tenido ningún problema con la justicia, fue arrestado por un supuesto delito de coacciones por haber cambiado la cerradura de su casa después de intentar echar a un hombre a quien, anteriormente, había intentado ayudar. Habrá que ver qué repercusiones legales acaban recayendo sobre el propietario del piso en una historia que parece, todo sea dicho, del mundo al revés.