Los Mossos d'Esquadra han conseguido poner punto final a las peligrosas carreras ilegales de coches que hacía meses que se celebraban en diferentes polígonos industriales de las comarcas del Segrià y del Pla d'Urgell, en Lleida. La policía catalana ha denunciado a una treintena de personas por participar y ha identificado a uno de los supuestos organizadores de estas convenciones clandestinas, a quien también han levantado un acta. Las convocatorias se hacían a través de las redes sociales y grupos de mensajería cerrados, pero solo concretaban el lugar exacto en el último momento para evitar la intervención policial.
Gracias a un exhaustivo monitoreo de las redes que hizo el Grupo de Investigación y Documentación de Tráfico, se pudieron detectar algunas de estas carreras. Agentes de paisano de la policía catalana se desplazaron a una en concreto, organizada en el polígono industrial Polinasa, en Alcarràs, según ha podido saber ElCaso.com, el 1 de noviembre pasado. En el lugar se había congregado una gran multitud de gente, entre 200 y 300 personas, según han explicado fuentes policiales a este medio, entre conductores y público.
Los agentes encontraron allí al joven que sospechaban que había gestionado el encuentro y lo denunciaron penalmente por haber organizado un evento sin la autorización correspondiente. Al mismo tiempo, se identificaron 32 participantes, denunciados por conducción temeraria y multados con 500 euros y la pérdida de seis puntos del carné. Paralelamente, también denunciaron a otro por conducir con el permiso sin vigencia por pérdida de puntos.
La redacción de ElCaso.com ha tenido acceso a unos videos grabados durante una de estas carreras ilegales, celebrada en los últimos meses en un polígono industrial de Vilanova de la Barca. Como se puede ver en las imágenes, los asistentes no están protegidos por vallas ni otros elementos de seguridad, y los coches implicados hacen maniobras muy peligrosas, como derrapes, a muy pocos metros del público.
Peligrosas carreras clandestinas, difíciles de desmantelar
Por la manera de organizar estas carreras, de manera clandestina y bajo un cierto secretismo, ya que, aunque normalmente había una gran concentración de personas, era difícil acceder a la información clave: se enviaban mensajes en grupos preestablecidos con gente de confianza y anunciaban el lugar, la hora y el día concretos en el último momento. A consecuencia del carácter multitudinario de estas carreras, los Mossos tenían que actuar con mucha cautela, para evitar posibles incidentes durante una redada.
La mayor parte de estas carreras se hacían en horario nocturno, rodeados de cientos de espectadores que acudían desde diversos puntos del territorio para ver a los conductores realizar maniobras muy peligrosas, a menudo sin ninguna medida de seguridad, y poniendo en riesgo su integridad física. Si detectaban presencia policial, disolvían rápidamente la concentración y se reagrupaban en otro polígono, dificultando aún más su localización.
Gracias a esta presión policial no se ha detectado ninguna otra concentración en Lleida, pero la investigación continúa en marcha, revisando periódicamente las redes para detectar nuevas convocatorias e identificar los perfiles de otros organizadores.