Las ciberestafas continúan a la orden del día. Cada vez son más comunes y, a medida que evoluciona la inteligencia artificial, también más peligrosas. Los estafadores van perfeccionando sus técnicas, viendo cuáles funcionan y cuáles no, para conseguir métodos prácticamente infalibles. Una de las estrategias más habituales consiste en hacerse pasar por el banco, asustar a sus víctimas y así conseguir que estas les envíen datos de seguridad o, directamente, dinero. Hay diferentes maneras de hacerse pasar por la entidad financiera, por lo tanto, es importante estar preparado y conocer sus trucos si queremos evitar que nos engañen.
En uno de los casos, los ciberdelincuentes suplantan el banco y envían un mensaje a sus víctimas, avisándolas de que, supuestamente, se ha actualizado la aplicación del banco para hacerla más segura y accesible. Extrañamente, sin embargo, esta actualización no es automática, sino que, según indica el mensaje engañoso, los clientes se tienen que descargar una nueva app del enlace que les indica esta notificación. Esto es un fraude: el mensaje que recibimos no viene del banco, y si nos descargamos la aplicación que aparece en el enlace e introducimos los datos que nos pide, estaremos dando acceso a los ciberdelincuentes a nuestra información personal y a nuestra cuenta bancaria.
Mensajes que vienen del banco
También hay otra estafa de lo más habitual, en que los ladrones consiguen infiltrarse en los mensajes de la entidad bancaria. El usuario recibe un SMS que parece que venga directamente del banco y que aparece junto con comunicaciones auténticas que puede haber recibido antes, causando una sensación de seguridad y oficialidad. El mensaje avisa de un supuesto cargo inmediato, a menudo de un coste elevado. También ofrece una forma de evitar que se nos cobre este importe, a través de un enlace o un número de teléfono para cancelar la operación. De nuevo, se trata de un fraude que busca generar urgencia y miedo para que la víctima actúe rápidamente, sin pensárselo.
Para evitar caer en este tipo de estafas, los expertos recomiendan desconfiar de cualquier mensaje que nos pida datos personales, contraseñas o códigos de verificación. También aconsejan no descargar aplicaciones si no lo hacemos desde una plataforma segura. Si tenemos que contactar con el banco, lo mejor es hacerlo en persona o a través de medios oficiales, asegurándonos siempre de que realmente hablamos con la entidad.
