La inteligencia artificial es una herramienta muy útil que nos permite solucionar un montón de problemas de forma rápida. Gracias a la IA podemos encontrar información al instante sin tener que hacer una búsqueda exhaustiva, o podemos preguntarle las dudas que tengamos. También nos da facilidades a la hora de crear o modificar imágenes y vídeos, una función que a menudo se utiliza para hacer bromas o para arreglar problemas con las fotografías, pero a veces se le da un uso incorrecto y se utiliza para estafar a otras personas. Este último es el problema que sufren un montón de restaurantes, tiendas y otros negocios, llegando a derrumbar comercios.

Gracias a ChatGPT, Gemini o Grok, entre otros, muchas personas tienen acceso a una inteligencia artificial capaz de generar y modificar imágenes de forma totalmente gratuita, y las utilizan para estafar. La estrategia es muy sencilla. Piden comida a domicilio, la reciben y, al cabo de un rato, hacen una publicación en las redes o dejan una reseña diciendo que les ha llegado la comida podrida o en mal estado, y adjuntan fotografías como prueba, pidiendo una devolución u otra entrega. El comportamiento es comprensible si te llega comida en mal estado, pero aquí está el problema, que la acusación es totalmente falsa. La comida llega bien, pero estas personas la fotografían y le piden a la IA que las edite, haciendo que parezca que esté en malas condiciones. 

Problemas para los restaurantes

Estos engaños ya están causando graves daños a grandes empresas, empañando su reputación y generándoles muchos costes por tener que pagar por los supuestos alimentos afectados. Ahora que la inteligencia artificial está al alcance de todos, cualquiera puede manipular las imágenes e intentar estafar a los restaurantes y ganar dinero con engaños. Ahora, las empresas dedican sus esfuerzos a encontrar formas de detectar cuándo las imágenes son reales y cuándo han sido generadas por IA para poder evitar que los estafadores las engañen y les hagan perder dinero.