Agentes de la Policía Nacional han conseguido recuperar más de 113.000 euros de una estafa informática a una empresa de Granada, en Andalucía. La víctima ha sido una multinacional española, dedicada a la ingeniería de servicios electrónicos, la cual ingresó esta cantidad mediante una transferencia bancaria para pagar un saldo pendiente con un proveedor. La policía ha conseguido identificar a uno de los autores del fraude, pero la investigación, llamada operación LINTEUM, continúa abierta, a la espera de detener al individuo y a cualquier otro posible implicado.
El fraude Man in the middle
Este engaño se ha hecho a través del método man in the middle, o "hombre en medio" en español. El funcionamiento de esta estafa es muy sencillo: se basa en el hecho de que el ciberdelincuente consigue interceptar la comunicación entre dos personas, generalmente a través de correo electrónico; se informa leyendo la conversación y actúa. El estafador se hace pasar por una de las dos partes, aprovechando la información que ha conseguido, y pide, o bien al comprador o bien al cliente, algo, como que a partir de ahora los pagos se envíen a otra cuenta bancaria, que les recuerden cierta información delicada, que necesitan un reembolso... Cualquier excusa que suene posible es válida. De esta manera, una de las partes, que piensa que está hablando con alguien que conoce, acepta y acaba perdiendo su dinero.
La policía llega a tiempo
La investigación comenzó cuando el responsable de la empresa denunció que les habían estafado más de 113.000 euros. La víctima explicaba que se había hecho una transferencia bancaria para hacer un supuesto pago pendiente, según les había dicho uno de sus proveedores, que resultó ser en realidad un estafador que suplantó la identidad del cliente. Según descubrió la policía, el dinero había ido a parar a una cuenta en Portugal, la cual fue bloqueada cuando se descubrió, lo cual permitió impedir que el dinero continuara moviéndose de cuenta en cuenta, una estrategia que se utiliza habitualmente para despistar a la policía. Afortunadamente, la rápida actuación policial, al contactar con INTERPOL, permitió recuperar el dinero e identificar a uno de los autores.