Los ciberdelincuentes actúan de muchas maneras diferentes, pero uno de sus trucos más habituales para estafar a sus víctimas son las llamadas telefónicas. A través de estas, los ladrones acostumbran a hacerse pasar por el banco, por el gobierno o por cualquier empresa y se inventan historias para conseguir los datos personales o el dinero de sus objetivos. En muchos casos, los estafadores están muy preparados, tienen información de la víctima y la utilizan para convencerla de que realmente son profesionales, pero en realidad solo quieren robar. Esto es exactamente lo que le pasó a Miguel Ángel, un hombre de Cádiz que perdió 11.000 euros por culpa de una sola llamada.
El hombre estaba paseando por Cádiz con su mujer y su hija cuando, de repente, recibió una llamada. Al descolgar, el individuo que le llamaba le aseguró que era un trabajador de su banco y que llamaba por un problema de ciberseguridad. El supuesto trabajador del banco avisó a Miguel Ángel de que alguien había accedido a su cuenta desde otro dispositivo y que estaba haciendo operaciones en su nombre, por lo que había que tomar algunas medidas para protegerse. El estafador le dijo a la víctima que él se haría cargo de todo y, para tranquilizarla, le ofreció pruebas de que realmente trabajaba en el banco. El hombre le dio las últimas cifras de sus cuentas bancarias y, en una búsqueda rápida en Google, vio que el número que le estaba llamando era de su banco. Más relajado, siguió las indicaciones,y acabó estafado.
Le roban 11.000 euros en menos de media hora
En tan solo unos 25 minutos, Miguel Ángel vio que le habían vaciado 11.000 euros de su cuenta, según avanza el programa Equipo de Investigación, de La Sexta, y entendió que la llamada del banco no era otra cosa que una estafa. Los ladrones habían conseguido información confidencial y la habían utilizado para hacerle creer que sabían de qué hablaban, cuando en realidad su único objetivo era conseguir los datos que les faltaban.
Lo más peligroso de esta situación es que los ciberdelincuentes son muy convincentes. Se aprovechan de información que ya han conseguido para tranquilizar a las víctimas y hacerles creer que se trata del banco o de cualquier otro profesional. Después de persuadir al afectado, consiguen que les dé los datos que les faltan y con eso ya pueden completar su engaño y quedarse con sus ahorros. Si nunca recibimos una llamada que nos pide información personal, debemos sospechar inmediatamente, por muy convincente que suene. Ningún organismo nos pedirá datos delicados por teléfono. Si el engaño es muy convincente y tenemos dudas, lo mejor que podemos hacer es ir presencialmente a alguna oficina y preguntar a un trabajador.
