Cada vez es más difícil detectar una ciberestafa. Hasta hace unos años, quienes estaban detrás eran ladrones que enviaban correos electrónicos llenos de faltas de ortografía con mensajes que no tenían ningún tipo de sentido. Muchas de las veces lo hacían en el anonimato, pero casi siempre eran delincuentes que intentaban estafar a víctimas del mismo país, hecho que facilitaba a la policía la tarea de investigar y detener a los responsables. Había veces, sin embargo, que los ladrones no tenían ningún tipo de vergüenza a la hora de mostrar su identidad: todo el mundo se acuerda, de hecho, del caso de Paco Sanz, el hombre de los 2.000 tumores que llegó a estafar más de 250.000 euros diciendo que estaba enfermo, pero en realidad era mentira.
¿Cómo son las nuevas ciberestafas?
Hoy, en pleno 2026, la realidad es muy diferente y cada vez es más difícil poder detectar cuándo se trata de una ciberestafa. Las nuevas tecnologías, con herramientas como la inteligencia artificial, han permitido a los ciberladrones crear campañas de phishing en el anonimato, desde cualquier parte del mundo. Ahora, envían correos electrónicos, mensajes a través de los SMS, el WhatsApp o las redes sociales, haciéndose pasar por otras empresas de renombre, sean públicas o privadas, con el fin de engañar a las víctimas. Muchas de las veces, incluso, aprovechan vídeos de 30 segundos publicados en Instagram o TikTok para suplantar la identidad de otras personas y engañar a sus familiares. La finalidad, al final, siempre es la misma: llevarse la cantidad máxima de dinero.
La ciberdelincuencia moderna, por decirlo de alguna manera, ha dado un paso más allá y ha permitido a los ciberestafadores crear campañas y mentiras desde cualquier parte del mundo y engañar a ciudadanos de otros países. Esto hace que la policía lo tenga todavía mucho más difícil para investigar y detenerlos porque, en muchos de los casos, los estados no tienen ningún tipo de tratado de cooperación policial.
Para protegerse de las ciberestafas, los expertos en ciberseguridad recomiendan estar siempre alerta y usar el sentido común. Es muy importante no fiarse de todo aquello que vemos por internet, tampoco de aquellos mensajes que prometen regalos o mucho dinero y, en caso de hacer clic en cualquier enlace, revisar siempre bien los caracteres de las URL.
