La gran mayoría de las estafas hoy en día se hacen digitalmente, a través de engaños que nos llegan por correo, SMS u ordenador. Por sí solos ya son difíciles de combatir, pero ahora que se ha sumado la inteligencia artificial, es prácticamente imposible evitar que miles de personas caigan en un fraude. La IA permite crear más estafas, hacer que lleguen más lejos, parezcan más realistas y sean incluso personalizadas, analizando las respuestas de cada víctima. Con este sistema, los ciberdelincuentes pueden hacerse de oro sin mover ni un solo dedo. Ante esta situación, la ONU informa que muchos estados no están preparados para frenar un delito con el que el crimen organizado gana miles de millones de euros.
"En este momento el fraude, y particularmente el fraude en línea, es el delito que más rápido está creciendo en muchos países", explica John Brandolino, director interino de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). El director admite que no hay una cifra fiable sobre las pérdidas que causan realmente estos fraudes, pero no hay duda de que se sitúa en "miles y miles de millones" de euros cada año. Y realmente hay muchísimos más casos que se desconocen, ya que mucha gente que es víctima no lo denuncia por vergüenza.
La IA, una herramienta imparable
Además, ahora se le debe sumar el factor de la IA, que permite a los criminales ser más eficaces. Esta tecnología les ayuda a ampliar el número de víctimas, actuar en más idiomas y llegar a cualquier punto del planeta. Además, como se trata de un programa digital, procesa los datos y la información con mucha más rapidez de lo que podría hacer jamás un humano. También puede adaptar los mensajes para cada caso particular y actuar de una manera diferente con cada objetivo. Los deepfakes y las voces clonadas son muy peligrosos, pero según Brandolino, lo más preocupante es la capacidad de la IA para tener en marcha un montón de estafas simultáneamente a fuerza de enviar automáticamente miles y miles de mensajes en diferentes idiomas.