Las redes de ciberdelincuentes saben perfectamente cómo actuar y cuál es la oportunidad perfecta para llenarse los bolsillos engañando a las víctimas. Muchas de las campañas de phishing tienen una lógica en el tiempo: por ejemplo, cuando llegan los meses de verano, los ciberladrones suelen perpetrar estafas relacionadas con las reservas de hoteles, y cuando llega Navidad, las mentiras tienen que ver con el envío de los paquetes, aprovechando que todo el mundo compra por internet.

No solo eso. Los grupos criminales suelen también analizar los movimientos de sus víctimas y pueden descubrir cuál es el momento del día en que el usuario tiene el móvil en la mano y podría encontrarse operativo. Lo hacen, además, de una manera muy sencilla: con una llamada. Los ciberladrones suelen llamar a la víctima y, si esta contesta o cuelga inmediatamente, saben que la línea está operativa y que en ese momento el propietario se encuentra disponible. Con esta información, en un futuro, llaman a la misma hora para intentar estafar al usuario.

¿Cómo protegerse de estas llamadas?

La manera de protegerse ante estas ciberestafas es muy sencilla y la puede hacer todo el mundo: ignorando la llamada. Dejar que se acabe. Ni responder, ni colgar. De esta manera, el ciberladrón puede interpretar dos cosas: o bien que el usuario no está disponible —y, por lo tanto, no lo puede engañar— o bien que la línea no está operativa.

Aunque contestemos al teléfono, colguemos inmediatamente o ignoremos la llamada, los expertos en ciberseguridad recomiendan bloquear el número, para así asegurarnos de que en un futuro no nos volverá a molestar. Si hemos sido víctimas de una ciberestafa, es importante llamar al banco para bloquear las tarjetas y denunciar los hechos a los Mossos d'Esquadra.

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