Llega un momento en la vida en que todos los hijos piden dinero a sus padres. En la adolescencia y en los primeros años de la juventud, son habituales aquellas conversaciones en que el hijo pide algo para pasar la tarde con los amigos, para comprarse ropa o para salir de fiesta. A medida que los años pasan, esta inocencia, la de no tener dinero porque todavía no tienes trabajo, pasa a cambiar de perspectiva y se convierte en un acto poco habitual, del cual los expertos en ciberseguridad recomiendan desconfiar. 

Todos los padres, sin embargo, estarán dispuestos a hacer lo mejor para sus hijos, hasta el último aliento. Y de esta bondad es de la que se aprovechan los ciberdelincuentes, que han encontrado en las relaciones paternofiliales la oportunidad perfecta para engañar a las víctimas.

Un jubilado evita ser víctima de una estafa

Es el caso de un hombre, jubilado, que recibió el mensaje de su hijo, pero desde un número extraño. El heredero le explicaba que se le había roto el teléfono y que le hablaría desde aquel nuevo número. El individuo también pedía ayuda porque decía que acababa de tener problemas en un hotel y que necesitaba dinero de manera urgente para pagar la factura.

El jubilado, ante la sospecha, envió un mensaje con cuatro palabras al supuesto hijo: "hablamos esta noche", y no contestó ningún otro mensaje. Poco rato más tarde, el hijo llegó a casa y, cuando el padre le enseñó la conversación, descubrió que todo era mentira y que alguien le había intentado estafar.

Consejos para protegerse de esta estafa 

Los expertos en ciberseguridad llaman a este tipo de engaño "la estafa del hijo con problemas". Los ladrones hablan con las víctimas y, mediante técnicas de ingeniería social, se hacen pasar por sus hijos y les presionan hasta conseguir que les hagan una transferencia bancaria. Después, desaparecen. Para protegerse de este tipo de engaños, los expertos en ciberseguridad recomiendan llamar al hijo, al teléfono de siempre, para saber si realmente tiene algún problema y, en caso de tener dudas, hacer una pregunta personal, de aquellas que pocas personas sabrán contestar.