La llegada de la inteligencia artificial cambió completamente el funcionamiento de las estafas en línea, pero ahora ha llegado a un punto que no se imaginaban ni los ciberdelincuentes. Según el estudio Amor, mentiras y modelos de lenguaje: análisis del papel de la IA en las estafas sentimentales, la IA ha evolucionado hasta llegar al punto en que las personas confían más en esta tecnología que en los estafadores. Los algoritmos han aprendido tanto durante los últimos años que ya son mejores a la hora de engañar que las personas que se dedican "de forma profesional".

Esta afirmación no se basa tan solo en palabras, sino que se hizo un experimento para ponerlo a prueba y los resultados no dejan margen a la duda. Muchas de las estafas que afectan a miles de personas cada año están basadas en la confianza. Los ciberdelincuentes comienzan una relación —sea romántica o de amistad— con las víctimas, hablan con las víctimas durante un tiempo, les hacen bajar la guardia y, cuando ya hay confianza, les intentan colar el engaño. En muchos casos esto funciona, incluso con situaciones exageradamente crudas, como hacer venir a una persona de otro país y prostituirla contra su voluntad. Por otro lado, hay personas que no acaban de fiarse y evitan el engaño.

El peligro de la IA

Este estudio ha tomado a 22 personas, a las que han dicho que estudiaban cómo hacer amigos en línea, pero realmente lo que querían saber era quién estafa mejor, si un ciberdelincuente o una IA. Durante un tiempo —y sin saberlo— los participantes hablaban con el algoritmo basado en Claude y el estafador, forjando una amistad con ellos durante siete días. Finalmente, ambos intentaban engañar a sus nuevos "amigos" y conseguir que hicieran algo peligroso, como descargar una aplicación sospechosa. Los resultados hablan por sí solos: la IA consiguió estafar al 46% de los participantes, mientras que el ciberdelincuente solo engañó a un 18%. Además, los participantes valoraron su nivel de confianza con la IA en un 7,56 sobre diez, mientras que el ladrón obtuvo un 6,62. De esta manera, se demostró que la IA ya entiende mejor a los humanos que otras personas, y que se ha vuelto una herramienta que, sin duda, se debe regular, ya que supone un peligro enorme.

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