Villamanín, un pequeño pueblo de menos de 1.000 habitantes, ha sido el protagonista de decenas de noticias durante estas fechas navideñas por un sospechoso problema. La comisión de fiestas del pueblo vendió una serie de décimos de la lotería de El Gordo, y, inesperadamente, el número resultó premiado. Lo que debía ser un motivo de alegría y felicidad para todos los que habían comprado un décimo, se convirtió rápidamente en una pesadilla. Resulta que hubo un problema y se vendieron unas 50 papeletas de más que no son premiadas. Los responsables dicen que se trata de un error, pero hay quien cree que no es ningún accidente y que se trata de una estafa para quedarse con el dinero.
La teoría es enrevesada. Los vecinos que creen que hay gato encerrado no acusan a los jóvenes de la comisión, sino que piensan que los responsables son los adultos que hay detrás, que utilizan a los jóvenes de distracción para hacerse de oro con el dinero que les correspondería a los vecinos. La acusación es muy sencilla, y plantea una duda razonable: ¿cómo pueden haberse equivocado cuatro adultos acostumbrados a cuadrar cuentas y gestionar dinero en un tema tan sencillo como contar los décimos y las participaciones? Algunos opinan que, cuando se supo que el número era premiado, algunos miembros de la organización dieron décimos a sus familias y amigos y después fingieron que se habían perdido.
Los responsables del error renuncian al premio
Aunque la mayoría de la gente acepta que se trata de un error desafortunado, algunos de los implicados no lo ven tan claro y desconfían de sus conciudadanos. Estos exigen que se les diga cuáles de los números son premiados y cuáles no. Para reparar el error, los miembros de la comisión de fiestas han anunciado que ceden su premio, con el fin de reducir este impacto, pero, aun así, para que todo el mundo pudiera cobrar, los otros ganadores tendrían que renunciar a unos 5.000 euros como mínimo, una suma que muchos de los vecinos no están dispuestos a aceptar, y piden cobrar los 80.000 euros que les corresponden.