La era digital ha cambiado radicalmente la manera en que las personas nos relacionamos. Hoy en día, todo el mundo tiene noticias de sus seres queridos gracias a internet. Hace unos años empezó con el correo electrónico y plataformas como Messenger y, actualmente, estamos conectados gracias a otras redes sociales, como Facebook, WhatsApp o Instagram. Esto también ha influido en la manera de conocer personas, gracias a aplicaciones como Tinder, Bumble o Badoo, que ayudan a los usuarios a encontrar pareja.

Por desgracia, la era digital también ha traído una nueva manera de delinquir, a través de la pantalla. El ladrón lo hace con la seguridad de que puede engañar a los ciudadanos desde el anonimato y desde cualquier parte del mundo. Esta técnica, la de crearse perfiles falsos en las redes sociales o en las aplicaciones para ligar, se llama catfishing.

¿Cómo funciona el catfishing?

Los ciberdelincuentes mantienen una conversación con las personas que acaban de conocer con el fin de ganarse su confianza. Una vez tienen esta confianza, es cuando empieza la estafa: explican a la víctima —que se supone que se ha convertido en su pareja— que tienen problemas económicos muy graves y que necesitan solucionarlos cuanto antes, con una transferencia económica que, con toda seguridad, será devuelta. Una vez consiguen el dinero que quieren, desaparecen del mapa, bloqueando a la víctima y llevándose su dinero.

Aunque cada vez es más difícil detectar este tipo de estafas, hay una serie de pistas que nos pueden ayudar a detectarlas; una es el uso de la cámara web. Como es habitual en una relación a distancia, las personas acostumbran a hacer videollamadas. Si la otra persona se niega a activar el botón de la cámara, lo más probable es que se trate de un engaño. Los expertos en ciberseguridad recomiendan usar siempre el sentido común e ir con mucho cuidado a la hora de conocer personas a través de internet y de confiar en ellas. Por eso, es importante no dar dinero a nadie.