Los expertos en ciberseguridad hace tiempo que trabajan de manera incansable para identificar los patrones de los ciberestafadores y así ayudar a los ciudadanos a combatir las estafas a través de internet con técnicas y consejos. Cada vez es más complicado poder identificar estas trampas; de hecho, con la inteligencia artificial, los delincuentes han encontrado una manera gratuita, rápida y sencilla de hacer que los engaños parezcan reales y que la víctima no sea consciente de la estafa hasta que ya no está a tiempo.
Las videollamadas
Una de las técnicas más comunes que utilizan los ciberestafadores a la hora de engañar a los ciudadanos es mediante una videollamada. Los ladrones contactan con las víctimas con cualquier excusa —como, por ejemplo, una entrevista de trabajo o un supuesto regalo— y mantienen una conversación que parece de lo más real hasta que ganan la confianza de la víctima y consiguen que esta facilite sus datos más confidenciales, como el DNI o el número de la tarjeta de crédito.
Aun así, hay muchas maneras de saber si una videollamada es real o si ha sido generada por alguna máquina diseñada para vaciarnos la cuenta corriente. La primera es pedir que haga un gesto que salga de la normalidad, como tocarse la nariz o que pase su mano rápidamente por la cara. La inteligencia artificial todavía no ha perfeccionado la representación de objetos que tapan a otros y lo más probable es que los dedos se distorsionen o la imagen desaparezca por momentos.
Otra manera es analizar los ojos del interlocutor. Muchas veces, el parpadeo o incluso los movimientos oculares de quien nos habla a través de la inteligencia artificial no son naturales, y parece que todo sea mucho más mecánico. También es importante fijarse en la iluminación y el contorno de la cabeza y del cuello porque, cuando es una estafa, a veces el cuerpo de la persona está desenfocado. Finalmente, otra señal para saber si la videollamada la ha creado un ciberdelincuente es analizar la voz de quien nos habla. La inteligencia artificial, igual que como pasa con los ojos, no es capaz todavía de hacer una respiración, una entonación emocional o incluso unas pausas reales.