La inteligencia artificial ha hecho que el mundo de las ciberestafas vaya un paso más allá. No solo es que ahora los fraudes sean más difíciles de detectar, sino que los delincuentes son capaces de suplantar a cualquier persona con imágenes y vídeos en los que parecen ellas. En este sentido, últimamente se han extendido las estafas a través de canales de Telegram, en los que se hacen pasar por mujeres que tienen mucho dinero y viven en chalets de lujo para captar a potenciales víctimas y hacerlas invertir en criptomonedas. Son los casos de Nicole Bianchi, Maria Costa y Nicole Guion.
Sus canales en Telegram pueden llegar a tener alrededor de 12.000 seguidores y desde un principio ya les prometen beneficios de entre 2.300 y 7.300 euros, todo a partir de una pequeña inversión inicial de menos de 200 euros. Se hacen pasar por trabajadoras de una plataforma de comercio en criptomonedas, pero la realidad es que ninguna de estas tres influencers tiene relación con este mundo. Para hacer creer a la gente que son de fiar, compran una suscripción a Telegram con la cual obtener más beneficios en su perfil, entre los cuales está la marca de verificación azul.
En los tres casos, la forma de actuar que tienen los ciberdelincuentes es la misma. Envían decenas de capturas de pantalla de conversaciones que nunca han existido para manipular psicológicamente a las potenciales víctimas y hacerles creer que otras personas como ellas ya se han beneficiado de estas inversiones en criptomonedas. Incluso envían imágenes de estos supuestos inversores tras enriquecerse, pero se trata de fotografías robadas de otros perfiles de moda o de gente con sus familias.
Todo es una estafa
En caso de caer en la trampa y decidir invertir, piden hacer una transferencia bancaria a una mujer italiana con una cuenta corriente en un banco español, aunque el IBAN está registrado en la ciudad de Milán. Una vez hecho, piden una captura de pantalla para confirmar el pago. Posteriormente, le devuelven los primeros beneficios, pero se trata en realidad del dinero que ha aportado otra víctima. Con esto lo que pretenden es que cada vez se vaya invirtiendo más dinero, del cual después ya no volverán a llegar más supuestos beneficios.
