La policía ha desarticulado una banda criminal que se dedicaba a estafar a las personas mayores de una manera muy cruel: haciéndoles creer que eran unos morosos y que tenían que cambiar las escrituras de sus domicilios si no querían pasar los días que les quedaban de vida en una residencia. El grupo criminal estafaba a los abuelos en dos fases: primero, con un grupo de ladrones que se hacían pasar por comerciales y los engañaban y, después, con un segundo grupo, que se hacían pasar por abogados y les ofrecían una solución. Los agentes han detenido a un total de 32 personas.

Venden electrodomésticos a un precio superior

Primero actuaban los ladrones que se hacían pasar por comerciales. Su función principal era seleccionar a la víctima, que tenía siempre el mismo perfil: personas de edad avanzada que vivían solas. Para hacerlo, se dedicaban a ir puerta a puerta y hablaban con las víctimas para ganarse su confianza. Después les vendían electrodomésticos, como neveras o microondas, a un precio mucho más elevado de lo que realmente costaban.

Los estafadores usaban la ingeniería social y hacían creer a las víctimas que realmente necesitaban los objetos. Para pagarlo, formalizaban contratos falsos de financiación, hasta el punto de que el total de dinero que pagaban los abuelos en las mensualidades era superior a lo que podían asumir.

Los falsos abogados se quedan con las viviendas

Una vez las víctimas ya no tenían más dinero para pagar más electrodomésticos, entraba en juego el segundo grupo de estafadores. Estos ladrones se hacían pasar por abogados y recomendaban a las víctimas que no explicaran nada a sus familias, porque conocían casos de abuelos que habían acabado en residencias. Los individuos manipulaban psicológicamente a las víctimas y les convencían de que la mejor opción era que el despacho de abogados se quedara con la propiedad de la casa donde vivían. La policía ha detenido a 32 personas, incluido el líder de este entramado, un hombre de 50 años y de nacionalidad española.