Las nuevas tecnologías han cambiado la manera de relacionarse de las personas. Ahora, gracias a internet y a los teléfonos móviles, los catalanes estamos todo el día conectados y en pocos segundos podemos saber qué hace aquella persona a quien más queremos. Esto también ha cambiado la manera de conocer gente nueva, ya sea a través de las redes sociales o incluso a través de aplicaciones creadas con la finalidad de hacer nuevas amistades o de encontrar pareja. Por desgracia, el anonimato que ofrece estar tras la pantalla ha hecho que los ciberdelincuentes hayan encontrado un agujero para estafar al resto de usuarios.
Es el caso de un hombre que conoció a una mujer a través de Instagram y con quien hicieron una amistad muy fuerte. La víctima conocía la cara de la otra persona, porque en el perfil de esta red social había fotografías de la usuaria. La mujer se ganó la confianza del hombre y le hizo creer que por un error del pasado tenía que cumplir una pena de prisión, pero que esta se podía evitar si hacía un pago de dinero.
La víctima, viendo la amistad que tenía con la mujer, cayó en la trampa y envió 13.000 euros a la ciberdelincuente, en dos transferencias, una de 10.000 euros y la otra de 3.000. Cuando la estafadora obtuvo lo que quiso, bloqueó al hombre y desapareció del mapa.
Cómo protegerse de este tipo de estafa
Cada vez es más habitual tener conocimiento de personas que han sido estafadas a través de las redes sociales. Es por eso que los expertos en ciberseguridad recomiendan no confiar mucho en aquellos perfiles que nunca enseñan la cara en directo, a través de una videollamada, o incluso en aquellos que no quieren citarse en persona. Para verificar que se trata de un perfil real y no de una estafa, los expertos aconsejan buscar las fotografías en internet, como en otros perfiles de Instagram u otras páginas web y, de esta manera, saber si tras la pantalla hay una persona normal o un ciberdelincuente sin escrúpulos.