A medida que mejora la tecnología, los ciberdelincuentes mejoran también sus técnicas para engañar a todas las víctimas que sea posible. Lejos han quedado los correos electrónicos llenos de faltas de ortografía o aquellas estafas en las que alguien decía que era el supuesto responsable de una ONG e intentaba recaudar fondos económicos para después quedárselos. Ahora, los ladrones, gracias a la inteligencia artificial y a las redes sociales, aprovechan para clonar a otras personas, de quienes posteriormente suplantan su identidad para cometer delitos.

Hasta ahora sabíamos que con solo un vídeo de 30 segundos, los ciberdelincuentes tenían suficiente para clonar la voz de alguna persona y, a través de la inteligencia artificial generativa, mantener una conversación telefónica con algún familiar y estafar con métodos como, por ejemplo, el del hijo con problemas o el del médico que llama diciendo que un familiar se encuentra en la UCI y que tiene que pagar mucho dinero para operarlo.

La estafa de las manos

Ahora, los expertos en ciberseguridad alertan de una nueva técnica. Los ladrones, con solo una fotografía de las manos, pueden obtener las huellas dactilares y después reproducirlas a través de una impresora 3D. Con estos datos biométricos, los delincuentes pueden seguir perpetrando otros delitos, como por ejemplo inculpar a la víctima en otros robos o falsificación documental.

En caso de sospechar de haber sido víctima de una estafa de estas características, los expertos en ciberseguridad recomiendan mantener la calma y llamar al banco para bloquear la cuenta corriente y evitar que los ladrones se lleven los ahorros de toda una vida. También es necesario cambiar las contraseñas —tanto de servicios primordiales, como por ejemplo el correo electrónico, como de otras plataformas que a priori son irrelevantes— y denunciar los hechos a los Mossos d'Esquadra para evitar que en un futuro haya nuevas víctimas.

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