Mientras que los ciberestafadores están continuamente mejorando sus fraudes y perfeccionándolos para que no los detecten, las entidades bancarias no dan abasto y no tienen la misma capacidad para actuar de forma rápida y proteger a sus clientes. En este sentido, según la Alianza Global Antiestafa (GAS), los bancos han perdido 890.000 millones de euros por culpa de la ciberdelincuencia. Esto se explica porque uno de cada dos clientes de un banco sufre un intento de estafa. Sin embargo, solo un 4% de las víctimas de un fraude acaban recuperando el dinero que han perdido.
La rapidez con que se mueve el dinero, el gran problema
Uno de los principales problemas a la hora de poder recuperar el dinero de las personas estafadas es la rapidez con la que actúan los estafadores, especialmente en la actualidad, en que han aparecido sistemas de pago fáciles y rápidos como Bizum. Antiguamente, una entidad bancaria tenía varias horas para detectar una anomalía y detener un pago sospechoso, pero ahora son movimientos que se hacen en pocos segundos y que no dan tiempo a reaccionar. En este sentido, el problema con el que se enfrentan es encontrar un sistema a través del cual se pueda responder de forma ágil ante las estafas.
Los bancos también se encuentran con el hecho de que no existe ninguna plataforma que alerte de forma inmediata de que se trata de un fraude y, cuando se detecta, ya es demasiado tarde. Además, actualmente los estafadores intentan persuadir a la víctima a través de algún engaño para que sea ella misma quien haga el pago. Esto hace que a simple vista parezca una transacción normal, ya que no hay ningún comportamiento que pueda levantar sospechas. Es por este motivo, entre la vergüenza de haber sido víctima de una estafa y el hecho de que solo un 4% recupera el dinero, que mucha gente desiste y no denuncia el fraude.