Quien hoy en día, en pleno siglo XXI y a cuatro meses de acabar el año 2026, no ha recibido un mensaje de SMS que en realidad es una estafa, es porque no tiene teléfono móvil. Los ciberdelincuentes se hacen pasar por empresas de renombre, como por ejemplo bancos, compañías de suministros o de paquetería, para conseguir que la víctima caiga en la trampa y facilite datos importantes, como el número de DNI o el de la tarjeta bancaria o, en otros casos, haga transferencias económicas. 

Estafas hay muchas: las que alertan de un embargo en la nómina, las que informan de que un paquete se ha quedado parado en la aduana por un problema en la dirección, las que ofrecen un regalo o las que amenazan con un corte del agua, la luz o el gas, si no se hace una transferencia en un determinado tiempo. Sea de la manera que sea, los estafadores buscan la manera para que la víctima clique el enlace que acompaña el SMS.

El objetivo es que la víctima pague 

Este enlace dirige a una página web que los ladrones han creado, gracias a la inteligencia artificial, con la misma apariencia que la de la empresa a la que suplantan. La finalidad no es otra que conseguir que la víctima haga aquello que piden, como un pago o facilitar los datos bancarios o personales, los cuales después usan para cometer otros delitos, como, por ejemplo, pedir un préstamo en su nombre.

La mejor manera de protegerse ante las ciberestafas es usar el sentido común y pensar bien antes de actuar. Es muy importante no fiarse de aquellos mensajes que ofrecen un regalo demasiado bueno para ser real, ni de aquellos que exigen un pago en un tiempo determinado. También es necesario revisar bien la URL y, en caso de tener dudas, llamar al teléfono de atención al cliente de la compañía para comprobar la veracidad del SMS. 

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