¿Quién no ha oído la frase "Te hago un bizum"? En pocos años, el Bizum ha pasado de ser una herramienta desconocida a convertirse en una de las palabras más utilizadas en nuestro vocabulario; especialmente, cuando queremos hacer o recibir un pago, ya sea después de una cena, a la hora de compartir gastos en un viaje o, incluso, en algunas tiendas. De hecho, la aplicación estima que de manera diaria se mueven millones de euros en transacciones económicas que llegan a su destino en cuestión de segundos. Su facilidad de uso —solo hace falta un número de teléfono— la ha acabado convirtiendo en una aplicación indispensable. Esta inmediatez a la hora de recibir el dinero, sin embargo, ha sido el gancho que han aprovechado los ciberladrones para poder vaciar las cuentas corrientes de sus víctimas.

La estafa del Bizum 

El engaño comienza cuando el estafador envía un mensaje de WhatsApp o un SMS a su víctima. El texto, que tiene un tono amable y urgente, busca la empatía de la víctima y le informa que se ha equivocado de número de teléfono a la hora de enviar un Bizum, y le pide si se lo puede devolver. La víctima, sabiendo que es algo que le puede pasar a cualquier persona, no lo duda en ningún momento, y devuelve el importe que su interlocutor le pide. 

¿Dónde está la trampa? A menudo, la víctima actúa sin pensar y, lo que es más importante: sin comprobar si ha recibido o no ese dinero. Muchas veces, cuando la víctima envía el dinero, comprueba que todo haya quedado en anécdota y es entonces cuando es consciente de que nunca ha recibido ninguna transferencia; por lo tanto, ha sido una estafa. El ciberladrón, que en menos de un minuto ha recibido el dinero, desaparece del mapa bloqueando el teléfono de la víctima y no respondiendo a ninguna de las llamadas. 

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