Josh Mayer, un estudiante inglés en la escuela de Swavesey Village, ha plantado cara a las imposiciones del centro donde estudia con una declaración de intenciones.

Los docentes le han prohibido ir a clase con unos pantalones que compró a Tesco, una conocida cadena de supermercados ingleses, porque va contra el código de vestimenta. Así que el estudiante ha decidido que asistirá a clase con falda.

Un cambio en los uniformes obligatorios

El curso pasado, los alumnos de este colegio llevaban un uniforme diferente, cuyo pantalón se podía comprar fácilmente a Tesco y a un precio económico. Pero este año la política ha cambiado, y la directiva del centro ha decidido que los estudiantes tendrán que llevar la ropa de la marca David Luke, que es más cara y se vende a ciertos puntos de venta reducidos.

No le era cómodo

Según la madre de Josh, Lizz Mayer, compraron el nuevo uniforme y el niño lo llevó el primer día de clase. Pero le era incómodo, y el segundo día de clase volvió a llevar sus antiguos pantalones.

Fue entonces cuando el centro empezó la suya cruzada personal contra el estudiante.

Pantalones equivocados

Según Lizz, es la tercera vez que el centro cambia de uniforme en tres años. Y ahora, con la protesta de su hijo, "la escuela está haciendo de Josh un ejemplo de lo que no se tiene que hacer: lo han apartado de todo el mundo y no permiten ni que vaya a comer con sus amigos. Todo por los pantalones que lleva".

La dirección, ante este comportamiento que consideran impropio y rebelde, ha decidido sacarlo de clase y enviarlo a la zona de niños con necesidades especiales. Según su madre, "no había nadie de su edad".

El niño no está aprendiendo

La escuela ha estado dando Josh presentaciones con las cuales trabajar, pero no puede preguntar dudas a profesores porque no están. "Muchas veces no tiene ni los materiales que necesita para completar las actividades", asegura Lizz. Y continúa: "tendría que haber empezado clases de ética. No ha hecho ni una".

La falda como protesta

La madre opina que la escuela da más importancia a los pantalones que lleva que a la educación que recibe a su hijo. Por este motivo, ha empezado una campaña, que ya han firmado más de 400 padres, contra esta situación. Pero el centro no ha hecho nada.

Por su parte, el niño ha decidido que sus ideales son más importantes que cualquier imposición clasista, y ha decidido que asistirá a la escuela con falda hasta que la situación no cambie.

Para la dirección es una cuestión de imagen

En declaraciones en el Mirror, Jim Stavrou, el director de la escuela, asegura que "solo han recibido comentarios positivos desde que cambiaron el uniforme". Y sigue: "Tanto padres como el personal del centro dicen que los niños están mucho más elegantes, y que eso eleva los estándares de la empresa".

Justifican el aislamiento

Según el director, "cualquier estudiante que no cumpla con la política del uniforme seguirá recibiendo clases, pero apartado de su grupo". Asegura que no es nada malo, ya que la escuela ofrece tutorías individuales y un ambiente de trabajo en grupos reducidos. Y añade que "también podrán dar clase de gimnasia con su grupo".

Desde la dirección dicen que revisarán las políticas, pero los estudiantes están obligados a llevar el uniforme que han escogido hasta nueva orden.