Un conductor borracho y bastante temerario sembró el pánico entre los coches que circulaban este fin de semana por la autovía A-2 en el Pla d'Urgell (Lleida). Varios conductores llamaron al 112, el teléfono de los servicios de emergencias, alertando de que había un vehículo zigzagueando de manera muy pronunciada, de punta a punta de la calzada, y sospechaban que la persona al volante iba ebrio. Varias patrullas de los Mossos d'Esquadra se desplazaron hasta la altura del término municipal de Golmés, desde cuyo término municipal llegó la última alerta, y desviaron el tráfico para evitar un posible accidente, vaciando de manera efectiva la carretera.
Cuadruplicaba la tasa de alcoholemia
Los Mossos escoltaron el coche, que a pesar de ir haciendo maniobras muy temerarias, tal como se puede ver en el vídeo que acompaña esta noticia, no circulaba a una velocidad muy elevada. No consiguieron que se detuviera y lo pillaron solo después de estrellarse contra una de las vallas laterales de la autovía. Afortunadamente, como iba lento, el conductor -y único ocupante del vehículo- no resultó herido a raíz de esta colisión. Los agentes lo hicieron salir del coche, lo identificaron y lo sometieron a la prueba de alcoholemia y de drogas pertinente en estos casos.
El test de drogas dio negativo, pero el de alcohol reveló que el hombre había consumido grandes cantidades de bebidas alcohólicas: el resultado de su prueba fue de 1,18 miligramos por litro de aire expirado, una cifra que cuadruplica la permitida legalmente que, según el Código Penal, se sitúa en 0,60 miligramos por litro de aire expirado. Por este motivo, los agentes de los Mossos d'Esquadra denunciaron penalmente este conductor; si te pillan conduciendo borracho, las penas pueden ir desde una multa hasta seis meses de prisión.