Los vecinos —y sobre todo las vecinas— de Sant Celoni, en el Vallès Oriental, se encuentran en una situación de riesgo, y todo por David Navarta. Navarta es un hombre de 50 años que ha sido condenado a prisión en tres ocasiones diferentes, todas ellas por agresiones sexuales. El individuo ha cumplido la condena y ha quedado en libertad, pero los expertos consideran que no está rehabilitado. A pesar del enorme riesgo que representa dejar campar libremente a un hombre con estos antecedentes, los policías tienen las manos atadas y no pueden hacer nada porque, legalmente, Navarta ha cumplido su sentencia y ahora es un ciudadano libre. Mientras no cometa otro delito, no se le puede detener.

Una vida de agresiones constantes

Navarta pisó la prisión por primera vez en el año 1996. Después de agredir a una mujer, fue condenado a seis años de prisión. Cuando salió, en el año 2001, no estaba rehabilitado, más bien al contrario: Navarta abusó sexualmente de cinco mujeres y violó a dos más en Granollers, Mataró y la Roca del Vallès. El hombre se inventaba excusas para colarse dentro de comunidades de vecinos y, utilizando un cúter, amenazaba a sus víctimas y las agredía sexualmente, a menudo en el ascensor, donde nadie lo podía ver. Por estos hechos fue condenado a 70 años de prisión inicialmente, pero la pena acabó reduciéndose.

Después de veinte años internado en Quatre Camins, en el año 2021 volvió a quedar en libertad y, tal como había pasado la última vez, volvió a agredir a una mujer. Tras esta novena agresión sexual, se le envió otra vez a la prisión en abril de 2022, con una condena de tres años. El hombre cumplió la pena sin disfrutar de un solo día de permiso, ya que se le consideraba demasiado peligroso para dejarlo salir aunque fuera un fin de semana, según avanza El Periódico.

En libertad, a pesar del riesgo extremo de reincidencia

Finalmente, en mayo de 2025, Navarta cumplió su condena y quedó oficialmente en libertad. Los expertos aseguran que el delincuente no se ha rehabilitado y no es seguro reinsertarlo en la sociedad. De hecho, según el protocolo RisCanvi, que mide el riesgo de reincidencia, el hombre está en color rojo, es decir, riesgo extremo de volver a cometer un delito. Por ahora, un año y medio después de conseguir la libertad, el hombre no ha agredido a ninguna mujer más, que se sepa, pero continúa siendo peligroso y los vecinos, conscientes de que el hombre ronda por las calles, se sienten muy inseguros.

Navarta está bajo libertad vigilada. Durante cinco años tiene la obligación de comunicar a la policía dónde vive y no puede negarse a atender a los educadores que lo quieran visitar. Si lo hace, se considerará un delito y deberá volver a la prisión.

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