Los Mossos d'Esquadra han detenido a los cuatro miembros de una banda criminal que, a ojos de todo el mundo, trabajaban en una empresa de distribución logística de Barberà del Vallès pero, en realidad, dentro de la nave tenían una gran plantación de marihuana, donde habían defraudado una gran cantidad de dinero en fluido eléctrico. De hecho, tres de los detenidos tenían una jornada laboral que cumplían a la perfección: los supuestos trabajadores entraban y salían a la hora estipulada, y lo hacían siempre vistiendo un uniforme. 

Los agentes de la Unitat d'Investigació (UI) abrieron el caso el mes de enero después de saber que dentro de la nave industrial, situada en un polígono de este municipio del Vallès Occidental, se cultivaba marihuana. Los investigadores comenzaron a buscar indicios sobre los sospechosos y la empresa en la que trabajaban. Según han informado los Mossos d'Esquadra, desde fuera, la empresa tenía la apariencia de ser una distribuidora de logística. De hecho, tres de los individuos investigados entraban y salían cada día con el uniforme y tenían un horario de trabajo. Además, tenían un contrato de alquiler y el suministro eléctrico en vigor. 

Más de 58.000 euros defraudados 

Fruto de las gestiones, sin embargo, los investigadores supieron que en el interior de la nave industrial había una plantación de marihuana. Ante los hechos, el miércoles 18 de febrero, los agentes hicieron un registro dentro de las instalaciones donde pudieron detener a dos hombres. Además, la policía catalana decomisó 1.260 plantas de marihuana pendientes de secar y 180 kilogramos de marihuana preparada para ser distribuida en el mercado negro. 

Al día siguiente de la entrada, el jueves 19 de febrero, los agentes detuvieron a dos responsables más en Cerdanyola del Vallès. La policía catalana, sin embargo, no ha comunicado la nacionalidad de los arrestados, que tienen entre 31 y 47 años y a quienes se acusa de ser los supuestos autores de los delitos contra la salud pública, pertenencia a grupo criminal y defraudación de fluido eléctrico, después de que la empresa de suministro eléctrico valorara en más de 58.000 euros la cantidad de electricidad defraudada.