La Policía Nacional ha podido realizar en un trastero de Figueres, en el Alt Empordà (Girona), una de las intervenciones de armas de fuego más importantes de los últimos tiempos en el Estado. Un exmilitar ruso instalado en L'Escala había convertido este espacio en un taller clandestino donde modificaba armas de fogueo para convertirlas en reales. Posteriormente, las vendía a otros delincuentes, especialmente narcotraficantes y sicarios, a quienes se las enviaba en paquetes. En total, se han intervenido más de 600 armas y se ha detenido a seis personas encargadas de su fabricación y distribución.

Armas enviadas a través de empresas de paquetería

La investigación se inició a principios de 2026, cuando la policía detectó que un grupo de narcotraficantes de Extremadura al que estaban haciendo vigilancias recibía unos paquetes sospechosos provenientes de varios puntos del País Valencià, e iban a nombre de personas a quienes les habían suplantado la identidad. En uno de los envíos, el 11 de junio, se pudo intervenir un paquete que iba de Benidorm a Badajoz y se descubrió que en el interior había una pistola, un subfusil, un silenciador y un cargador de tambor de alta capacidad. A raíz del hallazgo, se pudo detener a las tres personas que debían recibir el paquete, a quienes se les intervinieron ocho armas de fuego, dos silenciadores y una gran cantidad de munición.

Esta intervención, sin embargo, solo fue el inicio de una investigación para saber quién había detrás de todo y de dónde provenían las armas. El 29 de junio se pudo detener a otro intermediario en València que se encargaba de los envíos y a quien le encontraron varias armas ocultas en escondites hechos específicamente en su coche. Después de esto, el líder de la organización huyó del Estado sospechando que le seguían los pasos. Tras un tiempo prudencial, regresó y trasladó su base de operaciones de Alacant a Catalunya, donde se instaló en L'Escala y volvió a hacer envíos.

Más de 600 armas de fuego en un trastero de Figueres

El 25 de agosto se pudo interceptar otro que iba de Girona hacia la localidad valenciana de Alzira y donde se encontró un subfusil con el número de serie borrado. En esta ocasión, había sido el mismo investigado quien había gestionado personalmente el paquete y, viendo que poco antes había estado en un trastero de Figueres, convirtieron este espacio de la capital del Alt Empordà en su objetivo. Así pues, después de recibir el visto bueno del juez, se hizo una entrada y registro en el trastero de Figueres y en el domicilio donde vivía en l'Escala.

Entre los dos inmuebles, los agentes lograron intervenir 631 armas —más de 220 ya modificadas y convertidas en reales para disparar a matar—, miles de cartuchos, silenciadores y numerosas piezas prohibidas como correderas, carcasas, cañones y cargadores de capacidad superior a la autorizada legalmente. Entre el material intervenido había dos subfusiles con el número de serie borrado, así como un rifle con un elemento óptico de puntería.

Un exmilitar ruso experto en armas

El principal investigado, que pudo ser detenido, había pasado por el ejército ruso y se había convertido en un especialista en armas y tenía un gran conocimiento sobre cómo fabricarlas. El hombre sabía cómo modificar las piezas necesarias para convertir armas de fogueo o traumáticas —que no tienen capacidad de matar— en armas capaces de disparar munición real. Por este motivo, era un gran peligro y el juez, junto con uno de los detenidos en el operativo inicial en Badajoz, lo ha enviado a prisión.

La investigación, sin embargo, todavía continúa en marcha y el 31 de agosto se hizo una nueva detención en Barcelona de la persona que se encargaba del transporte de las armas desde Alacant hasta Girona. En total, se han detenido cinco hombres y una mujer, pero no se descarta que todavía pueda haber más detenciones. Ahora, los investigadores tratan de esclarecer cuál es el origen de las armas y a quién iban dirigidas.

Se han intervenido más de 620 armas de fuego, prácticamente un tercio ya modificadas. / Marina López, ACN