Un cuerpo flotando en el agua en la costa de Sitges, en el Garraf (Barcelona). Este ha sido el trágico desenlace de diez días de búsqueda de Rami, el chico de 12 años que desapareció en Granollers durante el temporal que dejó gran parte de la capital del Vallès Oriental inundada. El menor, que tenía autismo, salió de casa asustado por los truenos la madrugada del 4 de octubre y ya no regresó.
La familia denunció su desaparición y entre los Mossos d'Esquadra, los Bombers de la Generalitat y decenas de voluntarios se desplegó un dispositivo que, a pesar de peinar prácticamente toda la comarca, desde Lliçà d'Amunt hasta la Roca del Vallès, prestando especial atención a torrentes, ríos, rieras e, incluso, tuberías, no lo pudo localizar.
La esperanza de que pudiera seguir vivo no se perdió hasta el último momento. Una prima suya explicó en el programa L'Altaveu de La2Cat que no era la primera vez que se escapaba de casa y que tenía un interés especial por los trenes; de hecho, una vez lo encontraron en plaza Espanya, en Barcelona, y creían que podía estar escondido en la capital, demasiado asustado para pedir ayuda.
Se cumplen los peores augurios con el hallazgo del cuerpo
Finalmente, el 15 de octubre se confirmaron los peores augurios. El día antes por la tarde, un pescador que navegaba entre Sitges y Castelldefels encontró un cuerpo en el agua, en el Port de Ginesta. Agentes de la Policía Marítima de los Mossos se hicieron cargo, pero ya en aquellos primeros momentos, y a pesar del avanzado estado de descomposición, todo parecía indicar que se trataba de Rami.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, confirmó que se trataba del menor y el Ayuntamiento de Granollers convocó un minuto de silencio en la plaça de la Porxada, así como un día de luto en memoria del menor.
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